lunes, 21 de noviembre de 2016

Un caso clínico del s. XVII


Hay un viejo chiste que dice que un hombre, aquejado por varios males y asustado, acudió al médico y le dice: “Doctor, por favor, dígame qué tengo; pero no me lo diga en latín y griego, sino con palabras sencillas y claras”. Y el doctor le responde: “Lo único que te pasa es que eres un glotón y borracho, y si no cambias, tendrás problemas más serios”. Y el hombre: “Bueno, doctor, cuando venga mi mujer, ¿sería tan amable de decírselo en latín y griego?”
Hasta mitad del siglo XX era corriente que los médicos usasen todavía una gran cantidad de términos y expresiones en latín y griego, testimonio del hecho que durante siglos la Medicina se apoyó en los clásicos griegos y que incluso durante casi toda la Edad Moderna los estudios y tratados siguieron escribiéndose en latín.
En la anterior entrada pusimos de relieve que el latín, aunque perdió mucho prestigio y retrocedió en varios campos durante los s. XV-XVI, sin embargo continuó vigoroso en varios campos de la ciencia. Hoy quiero presentar un fragmento de un tratado de medicina del s. XVII.
Johann Jakob Wepfer (1620 - 1695) fue un médico suizo, que estudió en Estrasburgo, Padua, Roma y Basilea. Es conocido por sus estudios sobre toxicología (Cicuta aquatica historia et noxae, 1679), sus descubrimientos en anatomía y patología, así como sus observaciones sobre la apoplejía, que plasmó en sus “Observationes Anatomicae” (primera edición 1658), en los que narra casos de personas que sufrieron apoplejía y que posteriormente él realizó la autopsia para examinar los daños o alteraciones en el cerebro.

Frontispicio del "Humani Corporis Fabrica" (edición de 1543) de Andreas Vesalius, que es considerado el padre de la anatomía moderna. La disección de cadáveres nunca fue prohibida por la Iglesia católica, pero durante la Edad Media fue difícil obtener cadáveres y fueron escasos los cirujanos hábiles

A continuación podemos leer uno de los casos que él describe. Su descripción es larga y detallada y solo traduzco la parte en que Wepfer describe la historia del paciente. Aunque desde el punto de vista médico es muy interesante la parte en que él describe la autopsia, por desgracia admito que no tengo estómago médico para entrar en esos detalles, así que solo dejo las primeras líneas de la autopsia y luego cuando detecta en el cerebro la causa de la apoplejía.

Johann Jakob Wepfer, Observationes Anatomicae ex cadaveribus eorum quos sustulit apoplexia, Schaffhusii 1675, Historiae apoplecticorum, Historia XIV, p. 392 - 398.

Úrsula Aberling, de Wolfach [hoy en Baden-Württemberg, Alemania], soltera, de 23 años, temperamento sanguíneo, de poca estatura, carnosa, fuerte, sirviente en una taberna.
Ursula Aberlin, wolfachensis, virgo, 23 annorum, plethorica, staturae mediocris, carnosa, robusta, famula apud cauponem.
Una vez, a pleno sol, en el verano de 1667, ella llevó sobre la cabeza un atado de hierbas grande y muy pesado desde el campo hasta casa. Bajo este peso ella sintió claramente que algo se había roto dentro del cráneo.
Ad solis insigne, aestate 1667, semel magnam graminum farraginem ac pondere gravem capite gestatam ex agro domum deportavit. Sub hoc onere sensit manifeste aliquid intra cranium ruptum fuisse.
Poco después llevó los alimentos con la vajilla, puesta sobre la cabeza, a los segadores en un lugar montañoso cerca de Wolfach. Ya que ese peso le oprimía demasiado, hasta el punto que creía que sucumbiría bajo él, y no había nadie a mano que le quitase ese peso, con gran penuria, además cuesta arriba, se dirigió a su destino, por lo cual de nuevo notó un crujido dentro del cráneo.
Paulo post cibaria cum suppellectili, capiti imposita, ad messores in loca montana Wolfachio vicina detulit. Cum ab hoc onere summopere gravabatur, ut sibi sub illo occumbendum putaverit, nemoque praesto esset qui ipsam hoc onere levasset, magna contentione, etiam per acclivia, [p. 393] ad locum destinatum properavit, unde denuo fragorem intra cranium editum animadvertit.
Desde aquel momento no pudo controlar la orina, sin embargo prestó sus servicios del modo habitual, con la diligencia de siempre, sin rehuir las labores por la severidad del padre, y sin quejarse nunca de ningún otro síntoma. Las menstruaciones siempre vinieron con normalidad.
Ab illo tempore minus urinam detinere valuit, nihilominus officia servilia solito more praestitit, strenua alias, nec ob patrem duriorem labores fugiens, nec unquam de ullo alio symptomate conquerens. Menses semper rite fluxerunt.
El día 22 de diciembre de 1667, no notando ningún mal, tanto corrió [para ir] al templo que se acaloró. En el templo se queda helada. Luego nota que no puede apoyarse firmemente en el pie izquierdo, por lo cual cae de rodillas, con el cuerpo algo inclinado, que si no hubiese sido sostenida por la vecina, hubiese caído al suelo.
Die 22 decembris 1667, nihil mali praesentiens, ad templum ita cucurrit ut inde incaluerit. In templo perfrigeratur. Mox animadvertit se pedi sinistro non posse firmiter insistere, unde in genua decubuit, vix inclinato corpore, nisi a vicina sustentata fuisset, humi prostrata fuisset.
Todo el lado izquierdo estaba privado de movimiento y sensibilidad, los labios se torcían y la mandíbula inferior le caía a la derecha. Primero hablaba de modo que se le podía entender, pero poco después con gran dificultad. Los presentes, creyendo que era una lipotimia, aunque no había perdido el buen color de cara, le rociaron bastante agua fría.
Totum sinistrum latus motu et sensu privabatur, labia torquebantur ac maxilla inferior dextrorsum abripiebatur. Primum loquebatur ut intelligi potuerit, paulo post vero aegerrime. Astantes, leipothymiam morbum ratae, quamvis vividum faciei colorem non amiserit, ipsam frigida large conspergunt.
Tras ser llevaba hemipléjica a casa, durante 14 días estuvo delirando. Se quejaba de un cruelísimo dolor de media cabeza, como si con gran violencia le tirasen hacia arriba los cabellos continuamente. También le dolió mucho el ojo derecho, y le parecía como si se lo arrancasen de la órbita.
Hemiplectica domum deportata, per dies 14 deliravit. Conquerebatur de syncipitis dolore saevissimo, quasi summa vi sursum capilli ibidem raperentur continue. Oculus quoque dexter intensissime doluit, ac videbatur ipsi ac [p. 394] si ex orbita evelleretur.
En el lado izquierdo todo estaba hemipléjico y no sentía ni la más mínima molestia ni en la cabeza ni en otra parte, excepto la pérdida de movimiento. En los primeros días tuvo necesidad de orinar con gran frecuencia y abundancia, pero nunca mojó el lecho. Largo tiempo le afligió la cefalea y solo esto le impedía. No se le proporcionó ningún medicamento, excepto algunas aguas cefálicas poco eficaces.
In sinistro latere toto hemiplectico, neque in capite neque alibi, praeter motus ablationem, nec vel minimam molestiam experiebatur. Primis diebus creberrime et copiose mingere cogebatur, nunquam tamen lectum perminxit. Cephalalgia diu continue afflixit atque hanc unice causabatur. Medicamenta nulla praeter aquas quasdam cephalicas pauperculae exhibita fuerant.
El día 12 de febrero de 1668, cuando yo estaba en Wolfach con la ilustrísima doña Ana Magdalena [von Hanau-Lichtenberg] condesa de Fürstenberg, yo la llamaba, es decir después de la octava semana del ataque hemipléjico. Entonces estaba carnosa y con buen color de cara. La boca ya no se le torcía, hablaba con claridad y presteza, y no se quejaba mucho del dolor de cabeza.
Die 12 februaris 1668, cum Wolfachii apud illustrissimam dominam Annam Magdalenam comitissam de Furstenberg essem, ad ipsam vocabar, scilicet post octavam septimanam ab insultu hemiplectico. Tunc temporis carnosa et bene colorata fuit. Os non amplius distorquebatur, loquebatur sana et expedite, non multum de capitis dolore conquerebatur.
El brazo derecho no pudo moverlo por propia voluntad, pero, al yo presionarle con fuerza uno u otro dedo encorvado, contrajo un poco el brazo. Pudo apoyarse un rato en el pie izquierdo, pero no pudo moverlo hacia adelante. Frecuentemente un movimiento convulsivo sacudía tanto el brazo como el pie izquierdo.
Brachium sinistrum movere sua sponte nequiit, at, uno alterove digito incurvo fortius a me compresso, brachium aliquantulum attraxerat. Pedi sinistro aliquandiu insistere, verum antrorsum ipsum promovere non valuit. Tum brachium tum pes sinister saepe motu quodam convulsivo succutiebantur.
El apetito y lo demás lo tuvo bastante bien. También las menstruaciones hasta entonces bajaron normalmente a su tiempo y sanas.
Appetiit et caetera satis bene habuit. Menses quoque stato tempore ceu sanae huc usque legitime [p. 395] manarunt.
En aquel entonces la persuadí a tomar a turnos romero hervido y purgas de otras hierbas cefálicas y ungüento nervino; a la vez le mandé una adecuada ración de alimentos; en lo cual la ilustrísima señora condesa, bondadosísima con los pobres, le proporcionó socorro espléndidamente.
Suasi tunc temporis decoctum rorismarini aliarumque herbarum cephalicarum purgantia per vices sumenda et linimentum nervinum; imperata simul congrua victus ratione; qua in re suppetias illustrissima domina comitissa, erga pauperes benignissima, luculenter contulit.
Siguiendo esto durante un tiempo, pero no con bastante solicitud, al volverle poco a poco las fuerzas al pie izquierdo, apoyada en un bastón salió en público todo el verano, e incluso frecuentó el templo.
His aliquandiu, sed non satis sollicite continuatis, sensim viribus pedi sinistro redeuntibus, scipione suffulta in publicum prodiit tota aestate, templum quoque frequentavit.
Pero en seguida recrudeció la cefalea, que se exacerbaba por la ingesta de vino; y así todo el verano bebió agua y suero de leche de cabra. Únicamente apetecía las cosas frías antes que las calientes, por lo cual todo el verano se alimentó abundantemente de vinagretas, frutos crudos y lácteos. Con frecuencia todo el día, excepto la mañana, tomaba caldos.
Subinde tamen cephalalgia recruduit, quae a vini potu exacerbabatur; tota itaque aestate aquam aut serum lactis caprini bibit. Frigida prae calefactis unice appetebat, unde tota aestate acetariis, fructibus crudis et lacticiniis profuse vescebatur. Saepe toto die, nonnisi mane, jusculum comedit.
En el mes de agosto de 1668, de mañana, al ir a levantarse de la cama sintió que de nuevo languidecía la fuerza motriz y a la vez se quejaba de un dolor en la planta del pie derecho, antes sano, por lo cual después nunca osó apoyar el pie desnudo si antes no lo envolvía bien con paños. Ella misma no podía explicar la causa de ese dolor.
Mense augusti 1668, mane e lecto surrectura sensit motum animalem denuo languefieri simulque quaerebatur de dolore in planta pedis dextri, alias sani, ob quem nunquam diu posthaec nudo et non prius linteaminibus probe involuto pedi insistere audebat. Doloris rationem ipsamet effari nequibat.
La cefalea también volvió, tanto antes como después de este nuevo ataque, especialmente ocupando la parte derecha de la cabeza, y le atormentaba duramente ora la parte occipital, ora la frontal, ora la temporal, ora la frente. A veces por el dolor gritó que un absceso se ocultaba dentro bajo el frontal, e incluso que se preparaba a salir; por lo cual no pocas veces quiso que lo apresurase con cirugía.
Rediit quoque tum ante, tum post novum hunc insultum cephalgia, praecipue dextram [p. 396] capitis partem occupans, et nunc occiput, nunc synciput, nunc tempus, nunc frontem misere excruciavit. Quandoque prae dolore exclamavit abscessum intus sub syncipite latere, imo jam exitum parare; unde quoque non raro ut ille ope chirurgica maturaretur expetiit.

Entonces también se quejaba de vértigo, por lo cual temía caer al inclinarse, y decía que la sede de esto estaba más bien en la parte derecha, ya que ahí sentía claramente que el cerebro principalmente se agitaba. Sin embargo caminaba a menudo; pero decía que el brazo paralítico con frecuencia se le hacía tan pesado que temía caerse, al ser el cuerpo atraído hacia adelante por el peso.
Tunc quoque de vertigine querebatur, ob quam pronam se caesuram verebatur, hujusque sedem dextram potius partem dicebat, cum cerebrum praecipue turbari ibidem distincte sentiret. Incedebat nihilominus subinde; at brachium sinistrum paralyticum tam ponderosum ajebat saepius fieri ut casum timeret, pondere corpus antrorsum trahente.
Al llegar el invierno, sea por el abuso de [comidas] frías, sea por la vida sedentaria, sea en fin por la omisión de las medicinas, poco a poco los pies se volvieron edematosos y el abdomen se hinchó. En el mes de enero de 1669 las menstruaciones cesaron por primera vez.
Hieme adventante tum ob frigidorum abusum, tum ob vitam sedentariam, tum denique ob medicamentorum neglectum, sensim pedes oedematosi facti fuerunt ac intumuit abdomen. Mense januarii 1669 primum menses substiterunt.
De vez en cuando el catarro se apoderaba del pecho, volvía la respiración difícil y producía tos, en la que a veces arrojó sangre coagulada del tamaño de una haba; otras veces, cesando el catarro, sin duda más leve que en otros hidrópicos, respiró libremente y se acostó bien.
Subinde catarrhi ad pectus ruebant, respirationem difficiliore reddebant et tussim excitabant, qua aliquoties sanguinem concretum fabae magnitudine excrevit; alias, cessante catarrho, libere respiravit commodeque decubuit, humilius certe quam caeteri hydropici.
La hidropesía se incrementó en días, hinchándose mucho el abdomen y ocupando el edema incluso las nalgas. El pie derecho le dolió muchísimo.
Hydrops [p. 397] in dies incrementa sumpsit abdomine praetumido et oedemate etiam lumbos occupante. Doluit summopere pes dexter.
El día 23 de marzo de 1669 la visité ya moribunda. Además de los pies, se habían hinchado mucho el abdomen, las nalgas y el brazo, incluso el izquierdo. Tenía la “facies hipocrática”, extrema frialdad, lengua seca, pulso muy débil. En los pies aparecían manchas rojas; en la tibia derecha era inminente la gangrena.
Die 23 martii 1669 ipsam moribundam conveni. Praeter pedes, abdomen, lumbos, brachium quoque sinistrum admodum intumuerat. Facies erat hippocratica, extrema frigida, lingua arida, pulsus summe debilis. In pedibus maculae rubrae apparebant; in dextra tibia gangrena in procinctu aderat.
Durante algunos días deliraba; antes de su muerte recuperó la lucidez. Siempre y hasta el último suspiro vio nítidamente y oyó con agudeza. Murió el 24 de marzo de 1669.
Delirabat per aliquot dies; ante obitum ad mentem rediit. Semper et ad ultimum usque halitum accurate vidit et acute audivit. Die 24 martii 1669 mortua est.
El 25 de marzo con ruegos y dinero obtuve [permiso para] la apertura del cadáver. Antes de la apertura observé en el cadáver que salieron manchas anchas y lívidas en las tibias, que aparecieron granos grandes hinchados de fluidos, que en algunos lugares exudaba líquido de los poros, que el abdomen estaba hundido, que de la boca manaba copiosamente un líquido viscoso amarillento. ..........
25 martii cadaveris apertionem prece et pretio obtinui. Ante apertionem in cadavere observavi maculas in tibiis latiores et lividas evasisse, alicubi vesicas amplas sero turgidas emersisse, quibusdam in locis ex poris serum exsudasse, abdomen subsidisse, ex ore humorem viscidum subflavum copiose emanasse. .........



Extraída una porción del cerebro hasta el ventrículo derecho, de inmediato brotó de él agua turbia. Al dilatar este ventrículo, apareció un absceso del tamaño de un huevo de gallina, revestido de una peculiar capa del grosor de una pluma de paloma, cuyo lado opuesto se extendía hacia el temporal derecho. .....
[p. 398] ....... Cerebri portione ad ventriculum dextrum usque ablata, protinus ex illo exiliit aqua turbida. Dilatato amplius hoc ventriculo, occurrit abscessus ovi gallinacei magnitudine, peculiari tunica crassitie pennae columbinae vestitus, cuius oppositum latus versus tempus dextrum exporrigebatur. ......




miércoles, 19 de octubre de 2016

El último califa abásida


En la Europa del s. XV-XVI se vivieron muchas grandes transformaciones que repercutieron en el uso del latín. En ese período las lenguas nacionales (alemán, francés, inglés, castellano, etc.) alcanzan suficiente prestigio para pasar del ámbito popular al mundo intelectual y oficial, y comienzan a arrebatar el monopolio casi absoluto que el latín conservaba en esas áreas; ya no solo se escribe en “lengua vulgar” poemas, novelas, sermones y demás literatura para entretenimiento o edificación del vulgo, sino que cada vez se acepta con más naturalidad que se escriban tratados de teología o científicos o se redactasen documentos oficiales en las respectivas lenguas nacionales. Por otro lado la idea que la Europa cristiana debía cierta obediencia al emperador del imperio romano-germánico, era cada vez más intolerable para las pujantes reinos como Inglaterra, Castilla-Aragón y Francia, las florecientes ciudades de los Países Bajos, así como a los siempre revueltos príncipes italianos, e incluso a los mismos nobles alemanes. Y una forma de subrayar y aglutinar la propia identidad nacional era el impulso de las propias lenguas. A esto se sumó la Reforma protestante que pulverizó la idea que toda la Europa cristiana debía estar sometida al poder espiritual del Papa de Roma. Y una manera de mostrar la desconexión con Roma era dejar de usar el latín en la liturgia y la teología. Es fácil comprender que en este torbellino de ambiciones políticas y odios religiosos el latín fue una víctima colateral, perdiendo mucho de su antiguo prestigio.
Sin embargo el latín siguió ocupando un lugar importante, no solo en la liturgia y teología de la Iglesia católica, como es bien sabido, sino también en las ciencias en general. Hasta el s. XIX hallamos tratados o estudios sobre Historia, Medicina, Filosofía, Astronomía escritos en latín; por eso los nombres científicos de plantas y animales todavía se escriben en latín. Toda esa producción literaria en latín suele estar relegada y olvidada, en primer lugar por los propios estudiosos del latín, que siempre preferimos las tajadas más sabrosas que ofrecen la literatura romana o medieval.

Los mongoles asedian Bagdad. Ilustración de un manuscrito árabe del s. XIV. Foto de Wikimedia Common.

Por eso en esta ocasión quiero ofrecer un texto latino de ese período. Se trata de una traducción del árabe al latín realizada por el alemán Johann Jakob Reiske (1716 - 1774), estudioso de la literatura bizantina y pionero en el estudio de la literatura árabe. El autor de la obra que aquí nos ocupa es Abul Fida Ismail Ibn Hamwi (1273 - 1331), nacido en Damasco en una familia noble y en 1310 gobernador de Hamah, autor de numerosas y valiosas obras de geografía e historia, entre ellas la titulada “Mukhtasir Tarik Al Bashar” (= concisa historia de la humanidad), y que Reiske tituló en latín “Annales Muslemici” (= anales musulmanes). Reiske acabó su traducción en 1754, pero solo fue publicada después de su muerte, en cinco tomos entre 1789-1794, en Copenhagen, edición supervisada por Jakob G. Christian Adler.
Actualmente solo existe una traducción moderna parcial (la última parte de la obra) al inglés, realizada por P. M. Holt, y titulada "The Memoirs of a Syrian Prince. Abu 'l-Fida, Sultan of Hamah", pp. XI, 99, Wiesbaden 1983, edición agotada.
Vamos a ver el relato que hace Abul Fida sobre la destrucción de Bagdad del año 1258 a manos de los mongoles, y la muerte del último califa de la dinastía abásida. En el texto latino hay añadidos del editor puestos entre []. Del mismo modo yo también he puesto algunos añadidos para mejor y más fácil comprensión del texto, y el número de página, que va salteado porque va intercalado el texto árabe.

Annales Muslemici Abulfedae, opera et studiis Io. Iacobi Reiskii, Hafniae 1792, t. 4, p. 551-555.
Y en efecto en el primer mes del año 656 [que comenzó el 7 de enero de 1258 era cristiana] Hulagu, príncipe de los tártaros, atacaba Bagdad, y en el vigésimo día del mismo mes la sometía bajo su potestad, mataba al califa Al-Musta'sam y perpetraba otras muchas atrocidades.
Anni enim DCLVI mense primo [coepit is die 7 ianuar A. C. 1258] petebat Holacu, tatarorum princeps, Bagdadum, eiusdemque mensis vigesimo die suae potestati subigebat illam, et necabat chalifam Mostasamum, aliaque multa perpetrabat nefanda.
El causante de todo esto era el visir del califa, Mu'ayyid al-Din [Muhammad] Ibn al-Alqami, y su intempestiva sed de venganza.
Quorum omnium caussa erat chalifae vezirus, Movaiied-ed-Din Ibn el-Alcam, eiusque in vindictam intempestivus ardor.
Casi solo [la secta chiíta de] los rafiditas habitaba el barrio bagdadí, que se llama Karkh. En cierta ocasión habiendo surgido entre ellos y [la secta de] los sunnitas una revuelta, que con frecuencia estallaban con violencia en Bagdad, las tropas guardianas de la augusta urbe, por orden del hijo del califa, Abu Bakr, y bajo la guía del davadar [o sea canciller] Rukn ed-Din, depredaron aquel barrio con tanta violencia y lujuria que, tras sacar del interior de las casas a las mujeres y despojarlas de sus túnicas, las ultrajaron de modo horrible en público.
Vicum scilicet illum bagdadicum, qui Carch appellatur, incolebant rafeditae paene soli. Quos inter et sunnitas quum aliquando seditio contingeret, quales Bagdadi frequentes admodum exardebant, depraedabantur praesidiarii augustae urbis milites illum vicum, iussu filii chalifae, Abu-Becri, et Rocn-ed-dini davadari [seu cancellarii] auctoritati, tanta cum protervia et libidine ut protractas ex interioribus aedium feminas calyptrisque nudatas publice foedum in modum dehonestarent.
Este intolerable suceso persuadía al antedicho visir para vengar de modo terrible la injuria hecha a su secta (pues también él era rafidita).
Id intolerabile visum supra dicto vesiro persuadebat ut factam sectae suae iniuriam (nam et ipse rafedita erat) splendide ulcisceretur.
Así pues enviaba su hermano a los tártaros con cartas, con las que los atraía a Bagdad; mientras tanto persuadía al califa para que la guardia bagdadí, que hasta entonces había sido numerosa, no inferior a cien mil jinetes, la disminuyese a veinte mil unidades, y que el dinero ahorrado de las pagas de los licenciados, lo presentase como tributo para los tártaros amenazantes.
Fratrem itaque suum ad tataros ablegabat cum litteris, quibus eos Bagdadum pelliciebat; interea persuadebat chalifae ut numerosam, quae hactenus fuerat, bagdadicam militiam, centum millibus equitum non minorem, ad viginti millia capitum imminueret, et aes e consuetis cassatorum stipendiis emergens tanquam offam tataris minitantibus obiiceret.
Así los tártaros fueron aplacados durante un tiempo; pero finalmente, viendo la debilidad de los bagdadíes, se lanzaban al modo de un torrente contra una gran mole; y derrotaban las tropas enviadas por los bagdadíes y a su jefe, el antedicho davadar Rukn ed-Din, tras una feroz batalla librada a dos días de camino de Bagdad, y a algunos fugitivos los perseguían hasta Bagdad, pues otros eludían la matanza huyendo a Siria.
Placati sic fuerant tatari aliquamdiu; tandem tamen, intellecta bagdadicorum imbecillitate, magna ingruebant mole, torrentis ad instar; et copias a bagdadicis oppositas, earumque ducem supra dictum [p. 553] Rocn-ed-dinum davadarum, commisso ad duas Bagdado diaetas acerrimo praelio, fundebant, et Bagdadum fugientes quosdam persequebantur, alii enim in Syriam ab ista clade evadebant.
Y Hulagu asediaba la [parte de la] ciudad situada al oriente del Tigris, mientras que Bagu, uno de sus principales generales, la parte occidental, poniendo su campamento en Caria, de la parte del palacio del califa.
Et Holacu quidem urbem a Tigridis oriente positam cingebat, Bagu vero, aliquis eius praecipuus dux, occidentalem, positis in Caria e regione palatii chalifici castris.
En esta situación crítica el visir Mu'ayyid al-Din Ibn al-Alqami salía donde Hulagu, y obtenida la incolumidad de su vida, volvía al califa, y le convencía para que él saliese fuera y entregase sus riquezas a los tártaros, que Hulagu quería conservarle la vida, la potestad y la dignidad íntegras, del mismo modo como también la había conservado a [Rukn ad-Din] Khurshah, imán de los nizaríes, que lo suplicó; y además también quería unir en matrimonio a su hija con Abu Bakr, el hijo del califa.
In his angustiis exibat vezir Movaiied-ed-din Ibn-el-Alcam ad Holacuum, suique spiritus ab eo nactus incolumitatem, redibat ad chalifam, eique persuadebat ut et ipse foras progressus tataris sui copiam faceret, Holacuum ipsi et vitam et potestatem atque dignitatem integras conservatas velle, quemadmodum Caichosruo quoque, Romaniae domino, supplici facto conservarit; et praeterea quoque velle matrimonio suam filiam ipsius chalifae filio, Abu-Becro, iungere.
Engañado por tan esplendidas ilusiones [el califa] Al-Musta'sam salía a los tártaros, junto con una gran multitud de los principales de su nobleza; y era colocado en una tienda aparte, siendo él respetado, mientras en un solo lugar iban reuniendo los más distinguidos que había en la urbe, y los rodeaban a todos juntos para la misma ruina, y que una muerte precipitada del califa no suscitase tumulto y terror de los habitantes o rémoras a su destino.
Tam splendidis deceptus offuciis exibat Mostasam ad tataros, una cum magna praecipuae suae nobilitatis turba; et collocabatur in tentorio quodam seorsim, eo asservandus usque, dum in unum locum coactum, quidquid erat in urbe melioris ordinis, haberent, unaque omnes ruina simul involverent, neque tamen praecipitatum chalifae supplicium turbas et terrorem oppidanis, aut destinationi suae remoras iniiceret.
Mientras tanto el visir, como un fiel ayudante, dentro reunía para el enemigo la flor y nata de la urbe, los más ricos, honorables, alfaquíes y profesores, y a todos ellos, por grupos, uno tras otro los mandaba a los tártaros; entre ellos también estaba Mohi al-Din Sibt ibn al-Jawzi con sus hijos. Cuando no quedaba ningún noble más, los tártaros mataron a la vez a todos los caídos en la trampa.
Interea cogebat eum in finem hosti fidelis administer vezir apud se florem urbis, ditiores, honoratiores, fakihos, professores, eorumque catervam unam post alteram per vices emittebat ad tataros; in quibus etiam erat Mohii-ed-din Ibn-el-Guzi cum liberis. Quum tandem nemo dignior deficeret, trucidebant tatari sagena clausos ad unum omnes.
Una vez hecho esto, Bagu, tras pasar el río Tigris por el puente de nuevo abierto, pasa a espada la urbe oriental, y en ella el palacio del califa; ahí mataba a todo el que hallaba de sangre real o de noble cuna, de modo que nadie escapó de la masacre general, sino alguno de más temprana edad que era librado del cuchillo y puesto en cadenas.
Quo facto, Bagu, superato Tigride per pontem rursus instauratum, adoriebatur gladio urbem orientalem, et in ea chalifarum palatium; ubi quidquid reperibat augusti sanguinis aut excelsae fortunae perimebat omne, ut communem cladem non evaderet, nisi quem infirmior aetas a mucrone liberatum catenis addicebat.
Durante casi cuarenta días Bagdad estuvo convulsionada por la espada y los saqueos. Finalmente, agotado el furor y las penas, se proclamó paz y seguridad por boca del pregonero.
Per quadraginta ferme dies Bagdadi ferro saevitum et rapinis fuit. Tandem, [p. 555] exhaustis furore et aerumnis, promulgabatur praeconis voce pax et securitas.
No consta qué pasó con el califa en medio de todo esto, excepto una cosa: que lo mataron. Sobre el tipo de suplicio varios [autores] narran distintas [historias], pero nadie lo sabe con certeza. Hay quienes [dicen] que fue estrangulado; otros, que arrojado al Tigris; por último hay quienes dicen que fue puesto en un saco y pisoteado hasta morir.
Quid inter haec de chalifa factum fuerit, non constat, praeter id unum: necatum fuisse. De supplicii genere varii varia tradunt, nemo certum novit. Sunt qui strangulatum; alii, qui Tigride mersum; tandem et qui sacco immissum calcibus ad mortem conculcatum fuisse perhibent.
Al-Musta'sam Abu-Ahmad Abdullah era hijo de Al-Mustansir Abu Ja'far al-Mansur, hijo de Muhammad al-Dhahir, hijo del imán An-Nasir. Quien quiera conocer la genealogía de los demás, tras la muerte de An-Nasir hasta Abbas [ibn Abd al-Muttalib], fundador del linaje, y lo ocurrido más allá, lo hallará expuesto por nosotros [en el año 622].
Erat Mostasam Abu-Ahmed Abdalla, filius Mostansari Abu-Gafari Mansuri, filii Muhammedis Daheri, filii imami Naseri. Sub cuius obitu ceterum stemma, ad Abbasum usque, gentis auctorem, et ultra productum, quisquis nosse cupit, inveniet a nobis exhibitum [ad an. DCXXII].
Así pues este príncipe [Al-Mustasam] era estúpido, falto de decisión y vicioso, y por eso totalmente inepto para gobernar bien el imperio. Él asumió el califato tras su padre Al-Mustansir, fallecido el año 640, de lo cual consta que él reinó casi diecisiete años.
Is ergo princeps erat hebes, imbecillis consilii, pravarum artium, ideoque imperio bene gerendo prorsus impar. Capessiverat chalifatum post Mostansari, patris, decessum anno DCXL, e quo constat eum annos propemodum septendecim imperasse.
Él terminaba la dinastía abásida, que había empezado el año 132, es decir desde el citado juramento de As-Saffah, y la muerte de Hemar [o sea asno] Marwan [II], el último de los califas omeyas en Oriente. Por lo tanto esta dinastía reinó casi durante 524 años, y tuvo treinta y siete califas.
Claudebat Abbasidarum dynastiam, quae anno CXXXII coeperat, eo nempe, quo sacramentum Saffaho dictum, et Marvan Hemar [seu asinus] peremtus fuit, chalifarum Ommiadarum in oriente ultimus. Obtinuit ergo haec dynastia per annos DXXIV circiter, numeravitque chalifas triginta septem.


martes, 20 de septiembre de 2016

Crónicas en los monasterios medievales


Es bien sabido el importantísimo papel que jugaron los monasterios en la Europa medieval. En su búsqueda de soledad los pioneros del monaquismo occidental fueron colonizando nuevas tierras, especialmente en el norte de Europa, que habían quedado fuera o casi fuera del influjo de la civilización romana. A su paso fueron ganando nuevos pueblos para el Occidente cristiano. En torno a cada monasterio se labraron las tierras, se fundaron pueblos, se abrieron caminos y tendieron puentes, se dictaron leyes, se desarrolló el comercio, y en general se puede decir que los monasterios pusieron las columnas sobre las que se levantó una nueva sociedad y una nueva era.
Tras el violento hundimiento del imperio romano de Occidente, el saber y la técnica también se fue perdiendo en el fragor de los sucesivos genocidios, éxodos masivos, destrucción del Estado y sus infraestructuras. Durante siglos héroes anónimos, amantes del saber, fueron recogiendo los fragmentos rotos, salvando y conservando los libros que contenían el arte y el saber antiguo. Y más tarde fue en los monasterios donde monjes anónimos se dedicaron a recoger, transcribir y conservar los fragmentos de la herencia antigua. Transcribieron la Biblia y los escritos de los Santos Padres, pero también salvaron para la posteridad textos clásicos de filosofía, historia, medicina, derecho y poesía.
Es verdad que este copiar y conservar tuvo mucho de mecánico y de fetichismo del libro, es verdad que la gran mayoría de monjes que copiaba seguramente muchas veces apenas comprendía el sentido y el valor de lo que escribía. Pero esto debe computarse como mérito, pues muchos pueblos en distintas épocas, cuando no han comprendido algo, lo han destruido o lo han desdeñado; en cambio los monjes dedicaron mucho tiempo, dinero y trabajo en copiar y conservar obras cuyo valor por lo general solo podían barruntar. Las magníficas bibliotecas de los monasterios fueron como grandes baterías, donde se fue cargando y preservando el saber hasta que llegaran aquellos que supieron entender el saber, aprovechar la técnica y apreciar la belleza. Y ese trabajo de comprensión, creación y progreso empezó en la misma Edad Media que, a ratos de modo brillante, a ratos en silencio y con dificultad, fue gestando el Humanismo y la Edad Moderna.
En el campo de la Historia, las crónicas de los monasterios fueron una novedosa forma de registrar los acontecimientos notables ocurridos en el monasterio, en los pueblos vecinos e incluso aquellos “sucesos internacionales” que llegaban a sus oídos. Así, década tras década, siglo tras siglo, las crónicas se convertían en la memoria del monasterio y la región y a veces un pequeño libro de la Historia mundial contemporánea a ellos. Naturalmente el valor de cada crónica lo da el talento del cronista. Hubo quienes se limitaron a unas tímidas líneas y otros que nos han dejado auténticos tesoros de información y hoy son valiosos instrumentos para conocer su época.

El monje Sigeberto de Gembloux entrega un ejemplar de sus crónicas al emperador. Miniatura en un ejemplar de finales del s. XV. BNF lat. 4994. Imagen de Wikimedia Commons.

Como ejemplo de una crónica medieval vamos a leer algunas líneas de la crónica de la famosa abadía benedictina de Gembloux (hoy en Namur, Bélgica). Su más famoso cronista fue Sigeberto de Gembloux, que falleció el 5 de octubre de 1112, y le sucedió como cronista el Anselmo de Gembloux, octavo abad del monasterio. De éste último vamos a leer algunas de sus primeras anotaciones.

Anselmi Gemblacensis Continuatio (MGH, Scriptores, SS 6, p. 375-376)
Año 1112.
1112.
Dom Sigeberto, venerable monje del cenobio de Gembloux, varón de incomparable ingenio en toda la ciencia de las Letras, escritor de las anteriores páginas de este libro de crónicas, murió el día 3 antes de las nonas de octubre, y nos dejó la perpetua amargura de su ausencia.
Domnus Sigebertus, venerabilis monachus gemblacensis coenobii, vir in omni scientia litterarum incomparabilis ingenii, descriptor precedentium in hoc libro temporum, 3 nonas octobris obiit, et nobis perpetuum merorem absentiae suae reliquit.

Año 1113.
1113.
El abad dom Nitardus fallece el día 2 antes de las nonas de febrero; a él le sucedió Anselmo como octavo [abad] del cenobio de Gembloux.
Domnus abbas Nietardus 2 nonas februarii obit; cui Anselmus octavo loco in gemblacensi coenobio succedit.
En la tercera feria de la semana de Pascua, el día 6 antes de los idus de abril, se incendió el monasterio de Prüm con todas sus dependencias, pero por providencia de Dios el tesoro y la biblioteca de la iglesia quedaron intactos.
Feria 3 hebdomadae paschalis, 6 idus aprilis, monasterium Prumiae crematur cum officinis suis, thesauro et bibliotheca aeclessiae per Dei providentiam durantibus illesis.
En la región de Bravante el día 9 antes de las calendas de mayo cerca de Tournai cayó tanta nieve que incluso los bosques se congelaron.
In pago bracbatensi 9 kalendas maii circa Tornacum nix tanta cecidit ut etiam silvas fregerit.
En el mes de agosto Balduino, rey de Jerusalén, con Roger, conde de Antioquía, marchó contra los turcos. Pero mientras Roger con su ejército se quedó junto a un río, el rey prosiguió con los suyos para explorar el avance de los turcos. Pero los turcos habían ocupado un monte, en el cual habían colocado [tropas] emboscadas en cuatro lugares, y a cada emboscada habían asignado cuatro mil jinetes. El rey fue rodeado por ellos de improviso, muriendo mil quinientos de los suyos, y se libró con una deplorable fuga.
Mense augusto Balduinus, rex Iherusalem, cum Rogero, Antiochiae comite, contra turcos vadit. Sed cum Rogerus cum exercitu suo iuxta quendam fluvium resedisset, rex cum suis processit, ut adventum turcorum exploraret. Turci vero montem quendam occupaverant, in quo insidias per quatuor loca collocaverant, et in singulis insidiis quattuor milia equitum deputaverant; a quibus ex insperato rex undique interceptus, mille quingentis suorum interfectis, miserabili fuga est liberatus.
Los habitantes de Ascalón, sabiendo que no estaba el rey Balduino, asaltaron Jerusalén con una gran multitud; pero al no obtenerla, destruyeron una parte de la iglesia de San Esteban, situada fuera de la ciudad donde fue lapidado, incendiaron las cosechas, y así las estropearon.
Ascalonitae, cognoscentes abesse regem Balduinum, cum gravi multitudine Iherusalem assiliunt; sed non prevalentes contra eam, partem aecclesiae Sancti Stephani, extra civitatem ubi lapidatus est sitae, diruunt, segetes incendunt, et ita inefficaces redeunt.
Los turcos arrasaron por completo el cenobio de los monjes situado en el monte Tabor, y tras matar a los monjes y a todos los demás, saquearon todo.
Turci coenobium monachorum in monte Thabor situm funditus evertunt, et monachis cum reliquis omnibus interfectis, omnia sibi diripiunt.
El rey de Jerusalén Balduino toma por esposa a la viuda de Roger, duque de Sicilia.
Rex Iherusalem Balduinus uxorem ducit relictam Rogeri, ducis Siciliae.
En Ravena y Parma, ciudades de Italia, llovió sangre en los campos y dentro de las murallas, en el mes de junio.
Apud Ravenam et Parmam, civitates Italiae, in agris et infra moenia sanguis pluit, iunio mense.



Año 1114.
1114.
El emperador Enrique [V] con gran boato de sus nobles y de todo el reino celebra el nacimiento del Señor en Maguncia, donde toma como esposa a [Matilde] la hija de Enrique [I], rey de Inglaterra.
Heinricus imperator cum magna optimatum suorum et totius regni gloria natale Domini celebrat Moguntiae, ibique uxorem ducit filiam Henrici, regis anglorum.



Año 1115.
1115.
En los idus de noviembre en un suburbio de Antioquía se abrió la tierra de noche, y engulló muchas torres y casas adyacentes con sus habitantes. Uno, que es de aquel pueblo, había emigrado con su mujer e hijos de aquel lugar; pero al volver, el terremoto engulló el lugar donde se había asentado.
Idibus novembris in suburbio Antiochiae terra noctu dehiscens, turres multas et adiacentes domos cum habitatoribus absorbuit. Quidam autem, ut est illud hominum genus, cum uxore et filiis de locis illis migraverat; sed in redeundo positum idem terraemotus absorbuit in loco quo erat.
El emperador Enrique [V], ya que pensaba que le estaba permitido todo lo que quería, se ganó grandes enemistades casi en todo el reino. Y ya que años antes había apresado con engaños al canciller Alberto y a otros príncipes del reino, y sin oírlos ni juzgarlos los había encadenado en prisión, otros muchos temían lo mismo. Por eso también Federico, arzobispo de Colonia, odiado por él, combatió con todas sus fuerzas contra él y contra sus partidarios; asalta los bastiones y castillos contrarios, y devasta a espada y fuego todos sus alrededores.
Henricus imperator, dum quicquid libet, licere putavit, magnas regni pene totius inimicitias comparavit. Etenim quia superioribus annis Albertum cancellarium et alios quosdam regni principes insidiose ceperat, et sine audientia et iudicio custodiae mancipaverat, aliis similia timentibus suspectus erat. Unde etiam Fridericus, coloniensis archiepiscopus, ab eo aversus, totis viribus insequitur eum et fautores eius; oppida et castella contra se posita impugnat, et omnia ad eum pertinentia ferro et igni vastat.
El emperador Enrique había prometido que celebraría la Pascua en Aquisgrán; y por eso, entre otros príncipes del reino don Roberto, obispo de Lieja, aguardaba ahí su llegada. Y uno de ellos, Arnulfo de Aarschot, mientras se frotaba las manos, ante el asombro de todos, sin herida alguna ni llaga de una úlcera, se vio fluir sangre de sus dedos. Este hecho, que fue considerado un gran portento, significaba la efusión de sangre humana por la indigna discordia entre el rey y los príncipes
Henricus imperator promiserat Aquis se Pascha celebraturum; ideoque, inter alios regni principes, domnus Otbertus, leodicensis episcopus, ibi prestolabatur eius adventum. Unus igitur eorum, Arnulfus de Arslot, dum manus suas confricaret, magno omnium miraculo, sine aliqua vulneris aut ulceris laesione, sanguis ab eius digitis fluere visus est. Quae res, pro magno portento habita, significabat humani sanguinis effusionem pro indigna regni et principum discordia.



Año 1116.
1116.
El emperador Enrique bajó a Italia por las violentas revueltas del reino, y sobre todo a causa de la marquesa Matilde, su pariente, que acababa de fallecer, para poseer la herencia que por derecho le correspondía.
Heinricus imperator in Italiam secedit propter asperos motus regni, et maxime propter marchisae Malthildis, cognatae suae, quae recens obierat, hereditatem quae sibi iure competebat optinendam.



Año 1117.
1117.
En el mes de enero, el día 3 antes de las nonas del mismo, en la cuarta feria, en algunos lugares, no en todas partes, hubo un terremoto, en unos más suave, en otros más violento, hasta el punto que se dice que destruyó parte de algunas ciudades con sus iglesias.
Mense ianuario 3 nonas ipsius, 4 feria, in aliquibus locis, sed non usquequaque, terremotus accidit, alias clementior, alias validior, adeo ut quarundam urbium partes cum aecclesiis subruisse dicatur
También sucedió que el río Mosa, [que corre] junto a la abadía que se llama Susteren, se llevó su fundamento, [y quedó] casi colgando en el aire.
Mosa etiam fluvius iuxta abbatiam quae dicitur Sustula, quasi pendens in aëre, fundum suum visus est deseruisse.
También en este año la ciudad de Lieja fue atribulada por muchas plagas.
Hoc quoque anno Leodium civitas multis plagis attrita est.


jueves, 28 de julio de 2016

Las fábulas latinas de Fedro


Los relatos en que intervienen personas, animales, dioses, plantas, montañas, etc., fueron muy comunes en todas las culturas antiguas, cuando el ser humano estaba en íntimo contacto con la naturaleza. Actualmente entre el gran público existe la tendencia a ver esos relatos como “cuentos para niños”, pero ellos no son relatos inofensivos, ni fueron creados para un entretenimiento ocioso, sino que encierran la sabiduría popular ante diversas personas y circunstancias que el ser humano debe afrontar en su vida, empezando por uno mismo.

Dibujo egipcio (s. XII a. C.) de una fábula: un gato cuida unos gansos y sus huevos. Foto de Wikimedia Commons.

En Occidente un lugar especial lo ocupó el fabulista Esopo, del cual poco sabemos con certeza, pues los diversos autores griegos y romanos nos dan información contradictoria. Si hemos de creer a los primeros (Herodoto, Aristóteles, Aristófanes, etc.) que lo mencionan, Esopo debió vivir en el s. VII a. C., oriundo de Tracia, pero que vivió en Samos, primero como esclavo, después como liberto, alcanzando celebridad entre sus contemporáneos gracias a sus fábulas con agudas cargas morales.
Actualmente es imposible determinar con exactitud el conjunto y el tenor exacto de las fábulas que compuso Esopo, pues así como su datos biográficos están confusos, también sus fábulas se modificaron y se le atribuyeron otras, de modo que cada colección que se escribió en la Antigüedad o en el Medioevo contiene distintas fábulas o con distinto tenor.

Esopo representado con rasgos africanos, pues algunos defienden que su nombre significa "etíope". Ilustración en una edición inglesa del s. XVII. Foto de Wikipedia.

En el s. IV a. C. el escritor griego Demetrio de Falero hizo una recopilación de las fábulas que entonces se atribuían a Esopo; pero esa obra se ha perdido. La recopilaciones más antiguas escritas en griego que hoy poseemos provienen, una de un cierto Babrius (hacia el s. III), un texto en que los versos están muy contaminados por elementos de la métrica latina, y otra escrita en prosa, de autor anónimo, titulada “Vida y Fábulas de Esopo” (s. II - III), también conocida como Collectio Augustana por el manuscrito medieval en el cual se descubrió.
Ya que entre los romanos Esopo fue muy popular, no es de extrañar que en el s. I un liberto llamado Fedro escribió en versos latinos una recopilación de fábulas de Esopo (Phaedri, Augusti liberti, Fabulae Aesopiae); pero su obra no nos ha llegado completa. El manuscrito más antiguo es el Rosambo o Codex Pithoeanus (s. IX), un texto plagado de erratas. En el s. IV se hizo una adaptación de la obra de Fedro a prosa latina, que es conocida como Aesopus Latinus cuyo autor se llamaba Romulus. Más tarde, a principios del s. V el escritor Aviano publicó en versos latinos una colección basada en la colección de Babrius.

"El lobo francés y el cordero siamés" en la revista inglesa Punch (1893) ironiza sobre los intentos anglo-franceses por invadir Tailandia. Foto de Wikipedia.

Veamos algunas fábulas de la colección de Fedro, tal como nos ha llegado en el manuscrito más antiguo (con las debidas correcciones de erratas). Trascribo el texto latino como si fuese prosa, pero marco con // el final de cada verso.

Libro 1, fábula 1
EL LOBO Y EL CORDERO
LUPUS ET AGNUS
Un lobo y un cordero habían ido a un mismo arroyo, empujados por la sed; en la parte más alta estaba el lobo y mucho más abajo el cordero.
Ad rivum eundem lupus et agnus venerant // siti compulsi; superior stabat lupus // longeque inferior agnus.
Entonces el ladrón, incitado por su cruel voracidad, alegó este pretexto de pleito: “¿Por qué me has enturbiado el agua que bebía?”
Tunc fauce improba // latro incitatus iurgii causam intulit: // “Cur, inquit, turbulentam mihi fecisti // aquam bibenti?”
El ovino temeroso replicó: “¿Cómo, por favor, puedo hacer lo que te quejas, oh lobo? El agua baja de ti hacia donde yo bebo”.
Laniger contra timens: // “Qui possum, quaeso, facere quod quereris, lupe? // A te decurrit ad meos haustus liquor”.
Aquel, repelido por la fuerza de la verdad: “Hace seis meses, dijo, hablaste mal de mí”.
Repulsus ille veritatis viribus: // “Ante hos sex menses, ait, maledixisti mihi”. //
Respondió el cordero: “En verdad no había nacido”.
Respondit agnus: “Equidem natus non eram”. //
“¡Por Hércules! Tu padre, dijo, habló mal de mí”
“Pater, Hercle! tuus, inquit, maledixit mihi”. //
Y así, tras atraparlo, lo despedaza con injusta muerte.
Atque ita correptum lacerat iniusta nece. //
Esta fábula fue escrita a causa de aquellos hombres que oprimen a los inocentes con razones ficticias.
Haec propter illos scripta est homines fabula // qui fictis causis innocentes opprimunt.


Libro 1, fábula 6
LAS RANAS AL SOL
RANAE AD SOLEM
Esopo vio las concurridas nupcias de un vecino ladrón, y de inmediato empezó a narrar:
Vicini furis celebres vidit nuptias // Aesopus, et continuo narrare incipit: //
Una vez, ya que el sol quería tomar esposa, las ranas alzaron su clamor hasta las estrellas.
Uxorem quondam sol cum vellet ducere, // clamorem ranae sustulere ad sidera. //
Sobresaltado por el griterío, Júpiter pregunta la causa de la protesta.
Convicio permotus quaerit Jupiter // causam querelae.
Entonces una habitante del estanque: “Ahora, dijo, uno solo seca todas las charcas y nos obliga a morir miserables en un lugar árido. ¿Qué ocurrirá, si procrea hijos?”
Quaedam tum stagni incola: // “Nunc, inquit, omnes unus exurit lacus // cogitque miseras arida sede emori. // Quidnam futurum est, si crearet liberos?”

libro 2, fábula 3
ESOPO A UNO SOBRE EL ÉXITO DE LOS MALVADOS
AESOPUS AD QUEMDAM DE SUCCESSU IMPROBORUM
Un hombre, herido por el mordisco de un perro bravo, arrojó al agresor un pan mojado en su sangre, pues había oído que era un remedio para la herida.
Laceratus quidam morsu vehementis canis, // tinctum cruore panem immisit malefico, // audierat esse quod remedium vulneris. //
Entonces Esopo dijo así: “No vayas a hacer esto a todos los perros, ya que nos devorarán vivos, cuando sepan que tal es el premio de la culpa”.
Tunc sic Aesopus: “Noli coram pluribus // hoc facere canibus, ne nos vivos devorent, // cum scierint esse tale culpae praemium”. //
El éxito de los malvados incita a otros muchos.
Successus improborum plures allicit.


Libro 3, fábula 12
EL POLLO A LA PERLA
PULLUS AD MARGARITAM
Un pollo, mientras buscaba comida, encontró una perla en el basurero.
In sterquilino pullus gallinaceus, // dum quaerit escam, margaritam repperit. //
“¡Preciosa, dijo, estás en un lugar indigno! Si alguien ávido de tu valor te hubiese visto, hace tiempo hubieses vuelto a tu máximo esplendor. Pero te he encontrado yo, que prefiero el alimento, y ni yo te soy útil a ti ni tú para mí vales nada”.
“Iaces indigno quanta res, inquit, loco! // Hoc si quis pretii cupidus vidisset tui, // olim redisses ad splendorem maximum. // Ego quod te inveni, potior cui multo est cibus, // nec tibi prodesse nec mihi quicquam potes”. //
Esto lo cuento a aquellos que no me entienden.
Hoc illis narro qui me non intelligunt.



Libro 4, fábula 3
SOBRE EL ZORRO Y LA UVA
DE VULPE ET UVA
Empujado por el hambre, un zorro intentaba coger la uva en la alto de una parra, saltando con todas sus fuerzas.
Fame coacta vulpes alta in vinea // uvam appetebat, summis saliens viribus. //
Ya que no pudo alcanzarla, al irse dijo: “Todavía no está madura; no quiero cogerla verde”.
Quam tangere ut non potuit, discedens ait: // “Nondum matura est; nolo acerbam sumere”. //
A quienes desprecian lo que no logran hacer, se deberá aplicar esta fábula.
Qui facere quae non possunt verbis elevant, // ascribere hoc debebunt exemplum sibi.


Libro 4, fábula 10
SOBRE LOS VICIOS DE LOS HOMBRES
DE VITIIS HOMINUM
Júpiter nos impuso dos alforjas: una llena de nuestros vicios nos la puso en la espalda, otra cargada de los ajenos nos la colgó en el pecho.
Peras imposuit Iuppiter nobis duas: // propriis repletam vitiis post tergum dedit, // alienis ante pectus suspendit gravem. //
Por este motivo no podemos ver nuestros defectos; pero apenas los otros yerran, los criticamos.
Hac re videre nostra mala non possumus; // alii simul delinquunt, censores sumus.



Libro 4, fábula 23
LA MONTAÑA PARTURIENTA
MONS PARTURIENS
La montaña estaba de parto, profiriendo monstruosos gemidos, y había en el mundo gran expectación de qué iba a parir. Pero ella dio a luz un ratón.
Mons parturibat, gemitus immanes ciens, // eratque in terris maxima expectatio // quod ille pareret. // At ille murem peperit.
Esto fue escrito para ti, que aunque proyectas grandes cosas, no concluyes nada.
Hoc scriptum est tibi, // qui, magna cum minaris, extricas nihil.

viernes, 24 de junio de 2016

Francisco Javier Éder: La misión en armas


Seguramente todos nosotros recordamos la película “La Misión” (The Mission, Reino Unido 1986), Óscar a la mejor fotografía, Globo de Oro a la mejor música (Ennio Morricone) con una gran actuación de Robert de Niro (capitán Rodrigo Mendoza) y Jeremy Irons (Padre Gabriel), y la batalla final en que la misión es destruida. De ese modo esta película representa lo que históricamente fue el dramático final de las 7 “misiones Orientales” jesuitas: en 1750 el Tratado de Madrid puso bajo control portugués dicho territorio; en 1754 los jesuitas abandonan las misiones pero los indígenas se niegan a obedecer; en febrero de 1756 un ejército español-portugués arrasa la oposición y los indios son dispersados o subyugados.

Imágenes de la escena final de "La Misión" (Reino Unido, 1986)

Pero los indios no siempre perdieron. Entre 1620 y 1638 esa misma región ya fue azotada por los traficantes de esclavos. En 1638 dos sacerdotes jesuitas equiparon y organizaron militarmente a miles de indios que se enfrentaron con éxito y repelieron a los traficantes. A finales de 1640 los traficantes volvieron con una expedición más numerosa y mejor equipada, dispuestos a castigar las misiones, pero fueron derrotados de modo decisivo en varios enfrentamientos (febrero - marzo 1641) en torno a la misión de Asunción de Acaraguá y Mbororé (hoy La Cruz, Corrientes, Argentina) por un ejército de indios dirigidos por varios sacerdotes jesuitas y una docena de soldados españoles.
En la región de los Moxos (Beni, Bolivia), los indios también sufrieron el mismo flagelo. Algunos enclaves portugueses en el Mato Grosso estaban en el cruce de una importante red de tráfico de esclavos, que no dudaba en adentrarse en territorio bajo dominio español. Eso ocurría porque España nunca dio mucha importancia a la región amazónica, la cual además era de difícil acceso y estaba habitada exclusivamente por tribus indómitas (aparte de los misioneros). Por todo ello, tanto indios como misioneros estaban abandonados a su suerte, pues rara vez las autoridades enviaban algún pequeño puñado de soldados para repeler a los intrusos.
El jesuita F. J. Éder, del cual ya hablamos en la entrada del mes de marzo (si quieres ver su biografía y las peripecias de su valiosa obra, mira aquí), también nos ha transmitido el relato de la victoria de una tribu amazónica sobre los traficantes de esclavos.

Indio con armas. Dibujo de Bender a partir de los esbozos de Éder. Foto de Gallica BNF.
Éder primero nos describe a los llamados “mamelucos”, que era el tipo de traficante de esclavo que tuvo más presencia en su región.

Éder, Descriptio Provinciae Moxitarum in Regno Peruano, Budae 1791.
Los mamelucos, o paulistas, llamados así por la ciudad de Sao Paulo en territorio portugués, generados de promiscuas uniones entre indios y africanos, están divididos en varias tribus, que llaman castas, y esparcidos en gran número por todo Brasil. Siempre fueron muy dados a revueltas y motines, hasta el punto que a los reyes mismos, que intentaban reprimir su audacia por medio del ejército, les obligaron, más de una vez por las armas, a hacer la paz con ellos
Mameluci, alias paulistae, ab urbe Sancti Pauli iuris lusitanici adpellati, e connubiis cum indis ac aethiopibus promiscue initis progeniti, in varias tribus, castas vocant, divisi perque omnem late Brasiliam sparsi. Tumultibus ac seditionibus tantopere semper erant dediti, ut reges ipsos, qui audaciam ope militum coercere adtentabant, ad pacem secum componendam armis non semel compulerint.
Pero entre ellos se dividían por tantos odios que actualmente no hay esperanza de calmarlos; de hecho apenas pasa un día sin asesinatos; y no es un hombre solo que ataca a otro, sino la tropa de familias enteras que se atacan mutuamente.
Inter se autem ipsos tantis scindebantur odiis, ut iis sedandis spes nulla hodiedum suppetat; vix ulla certe praeterit dies absque caedibus; non vir modo virum invadit, sed in aciem familiae integrae contra se mutuo educuntur.
Muchos de ellos, para escapar de la vigilancia y justo castigo de los prefectos, se refugiaron en la frontera de Brasil, y pusieron sus bases en las colonias de portugueses, que eran casi vecinas a los Moxos. Un fortín del Mato Grosso, distante a catorce días de camino de nuestra parroquia, era el refugio de la mayoría.
Complures eorum, ut praefectorum vigilantiam aut justam vindictam effugerent, ad fines Brasiliae se se receperunt, et sedes [p. 278] in lusitanorum coloniis, quae moxitis pene confines erant, collocarunt. Mattogrosso, a nostri paroecia dierum quatuordecim itinere sejunctum, oppidum erat plerorumque receptaculum.
Pero el gobernador, encolerizado por sus crímenes, expulsó a todos ellos de su nido, bajo pena de muerte al que intentase volver.
Verum gubernator sceleribus hominum irritatus e nido illo suo omnes expulit, poena capitis proposita, siquis reverti adtentaret.
Por eso errantes y vagabundos comenzaron a sembrar e incluso a cultivar campos alrededor del río Guaporé. Pero cambiaron solo la localidad, no la actitud.
Quare errones et vagabundi circa fluvium Guapure, immo agros etiam colere, ac sementem facere inceperunt. Sed locum mutarunt, non ingenium.

Después de describir su vida en asentamientos “sin ley ni religión”, narra cómo esta escoria de la sociedad se dedica al tráfico de esclavos:
.... De noche rodearon sus chozas, mataron a los que osaron resistir, a los demás, tras robarles y saquear su casas, cargados de cadenas, los llevaron consigo; a algunos los retuvieron para su servicio, el resto lo vendieron en subasta como ganado en Mato Grosso.
[p. 279] ..... Cinxerunt de nocte eorum tuguria, resistere ausos interemerunt, ceteros, direptis rebus et exustis casis, catenis oneratos, secum abduxerunt; quosdam suis usibus retinuerunt, reliquos in Mattogrosso tanquam pecudes sub hasta vendiderunt.

Tras relatar otro ardid para capturar indios (se vestían de jesuitas para ganarse su confianza), Éder pasa a referir la victoriosa defensa de una tribu contra estos traficantes:

Pero el pillaje de los malvados no siempre se libró del castigo.
At non cessit nefariis praedatio semper e sententia.
La tribu salvaje de los caturí era más numerosa que las otras y por ello más llena de valor y audacia; ella, al oír la desgracia de los vecinos, ya que no dudaba que también estaba en la mira, fortificó bien su aldea con palos compactos y altos; además cavó profundos fosos alrededor, y con hojas y ramas de los árboles cubrió los hoyos, de modo que no levantaban sospecha de las fosas que yacían abajo; pero también llamó a sus aliados para que le diesen apoyo en el momento oportuno.
Natio erat barbara caturinorum ceteris numerosior ac proinde animis et audacia fidentior; quae strage vicinorum audita, cum se quoque ad ictum designari minime dubitaret, domicilia sua densis ac praealtis palis probe communivit; puteos praeterea circumcirca profundos cavavit, eorumque fauces arborum ramusculis et foliis sic contexit ut nullam fossae subter latentis praeberent suspicionem, sed et socios ad ferendas in tempore suppetias invitavit.
Tras unos días llegaron unos ochenta mamelucos, seguros de sí mismos y de obtener botín. Con gran ferocidad atacan la improvisada empalizada; pero al dispararles una lluvia de flechas, tienen que retroceder.
Aderant post dies aliquot mameluci numero octuaginta, sui atque praedae sicuri. Septa improvisa magna cum ferocia invadunt; sed, effuso repente sagittarum imbre, pedem referre coguntur. [p. 281]
Mientras los caturí se lanzan al ataque, sus aliados, puestos al acecho, salen de la selva vecina y persiguen a los fugitivos: a muchos hieren gravemente, a 17 caídos en el foso los acribillan con lanzas.
Erumpunt interea caturini, emicant ex adsitis silvis socii, in insidiis collocati, instant fugientibus: multos gravissime sauciant, septem et decem in puteum delapsos lanceis contrucidant.
No mucho después, tras recobrar ánimos, los mamelucos volvieron de nuevo y en mayor número.
Collectis animis non multo post iterum redierunt, et majore quidem numero.
Pero los salvajes, atentos a todos sus movimientos, pusieron centinelas en sitios convenientes y advirtieron del peligro oportunamente a las aldeas limítrofes.
Verum barbari in omnes eorum motus intenti excubias locis opportunis disposuerunt, et confines populos de periculo tempestive admonuerunt.
Con la llegada de aquellos [aliados], los mamelucos, ocupados en desmontar las vallas, de tal modo fueron rodeados por todas partes que, tras perder 20 de los suyos y muchos quedar heridos, fueron obligados a salir y huir en desorden.
Quorum adcursu mameluci, vellendis repagulis occupati, sic undique circumventi erant, ut viginti suorum amissis et plerisque sauciatis receptum ferro, sibi coacti fuerint aperire atque palatim diffugere.
Y en lo sucesivo no causaron ningún problema a esa tribu tan belicosa.
Neque genti tam bellicosae ullum deinceps negotium facessiverunt.


Algunas notas:
En el Brasil colonial, la capitanía de Sao Paulo abarcaba desde el Atlántico hasta la actual frontera con Perú y Bolivia. La antigua denominación Mato Grosso indicaba la región que ocupan los actuales estados brasileños de Rondonia, Mato Grosso y Mato Grosso do Soul. El río Guaporé es llamado así hasta hoy en el lado brasileño, mientras que en el lado boliviano se le llama Iténez; este río, a lo largo de más de 900 km., es la frontera entre la actual Bolivia y Brasil. Durante el s. XVII hubieron incursiones y asentamientos portugueses en la región, pero la fundación oficial de ciudades y el nombramiento de autoridades no empieza sino hasta el s. XVIII.
No es lo mismo “Bandeirante”, “paulista” y mameluco”. “Bandeirantes” son los miembros de una “bandeira” o compañía paramilitar que se formaba en las zonas rurales. Originalmente se formaban para la autodefensa de los colonos; más tarde para formar expediciones en busca de oro o esclavizar indios. Estas compañías estaban formados por gente de toda índole y nación, y por lo general encabezadas por criollos portugueses. Paulistas eran los criollos (hijos de portugués e indios) de Sao Paulo; ahí la pobreza y la lejanía del poder central (durante mucho tiempo Sao Paulo fue la única ciudad tierra dentro) creó un sentimiento de independencia y aversión a la Corona y a la Iglesia. Mamelucos eran el fruto del cruce racial entre negros e indios, y muchos vivían de la delincuencia o enrolados en “bandeiras”.

lunes, 30 de mayo de 2016

Historia de la Biblia en latín



Últimamente me han planteado varias preguntas referidas al cambio de escritura en oraciones y textos bíblicos en latín. De hecho, mucha gente imagina que la Biblia ha sido y es algo inmutable. Quizás pueden aceptar que en las traducciones a lenguas modernas haya variaciones, pero se piensa que los textos de la Biblia en latín son algo definitivo y que nunca han variado. Por eso vamos a dar una rápida mirada a la historia de los textos bíblicos en latín, desde su origen hasta hoy. Ojo: no vamos a ver la historia de toda la Biblia, sino solo de la Biblia en latín.
Los libros más antiguos de la Biblia fueron escritos, como es lógico, en lengua hebrea: así se formó la mayor parte de libros del Antiguo Testamento. A causa de diversas guerras, parte de la población hebrea fue desterrada (la primera gran Diáspora fue el a. 586 a. C.) y se fundaron colonias judías fuera de Israel, especialmente en la zona de territorio del imperio babilónico-asirio y en Egipto. Después de las conquistas de Alejandro Magno ( 323 a. C.) todas esas regiones quedaron imbuidas con la cultura helenística y el griego (junto al arameo) se convirtió en una lengua internacional. En este ambiente cultural es cuando en algunas comunidades judías de la Diáspora se escribieron algunos libros del Antiguo Testamento y también se realizó la primera traducción al griego de aquellos libros escritos en hebreo: es la llamada Biblia de los LXX o Septuaginta.(s. III - II a. C.). También hubo pequeñas secciones escritas en arameo.
Cuando surge el cristianismo, aunque los apóstoles y evangelistas eran todos hebreos y hablaban arameo, sin embargo no escribieron en esas lenguas, sino en griego (quizás algo en arameo), en parte porque la cultura helenística dominaba en esa región, en parte porque su propósito era llegar a ese público: así aparecieron todos los libros del Nuevo Testamento (s. I).

Ms ottob. lat. 74 (a. 1014 - 1022). Carta de san Jerónimo al papa Dámaso

Es lógico pensar que a medida que se extendió el cristianismo surgieron traducciones de los textos sagrados al latín (que era la lengua oficial del imperio y dominante en Inglaterra, Galia, Germania, Hispania, Europa oriental y norte de África) y a muchas otras lenguas regionales. En los tres primeros siglos, bajo la amenaza de las persecuciones, la traducción fue un trabajo sin duda entusiasta y sincero pero parcial y de irregular valor: alguno traduciría los salmos, otro los evangelios, alguno lo haría con más devoción que talento, pero también hubo buenas traducciones.
Después del triunfo del cristianismo (s. IV) aumentó el número de ediciones y traducciones de los textos bíblicos, pero al mismo tiempo la Iglesia se encontró con numerosos problemas internos, es decir con herejías o dudas sobre cómo interpretar diversas cuestiones de fe. El problema se agravaba por el hecho que no existía una “lista oficial” que indicase qué libros eran sagrados, ni existía una “edición oficial” de la Biblia. Además la praxis litúrgica también reclamaba uniformidad.
A estas antiguas traducciones latinas se les denomina con el título colectivo de “Vetus latina”. El primero que intentó recopilarlas de modo científico fue el monje benedictino Pierre Sabatier ( 1742). Actualmente un instituto de investigación está recopilando todos los fragmentos de esas antiguas traducciones. Hasta hoy ya han reunido 27 volúmenes.

Fue el ambicioso e inescrupuloso papa Dámaso I ( 384) quien tuvo el mérito de encargar el a. 382 a san Jerónimo ( 420) una edición fidedigna de los Evangelios y los Salmos. San Jerónimo dedicó el resto de su vida a traducir y comentar, no solo esos, sino todos los libros bíblicos. El fruto de todo su esfuerzo fue la llamada Biblia “Vulgata”.
Pero téngase en cuenta que un trabajo tan extenso no debe verse como un todo monolítico: hubo muchos libros en los que san Jerónimo casi mantuvo la misma traducción anterior a él (por ejemplo en el Nuevo Testamento solo hizo una nueva traducción de los Evangelios y una revisión más a fondo de las Cartas de san Pablo), algunos libros no los tradujo (Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, Macabeos I - II) y en el caso de los Salmos hizo tres traducciones distintas: la primera (c. 384, llamado Salterio Romano) que fue más bien una revisión de una antigua traducción latina, otra (c. 391, llamado Salterio Galicano) a partir de la versión griega de los LXX, y la tercera (c. 399, llamado Salterio iuxta hebraicum), que él consideró mejor, a partir del texto hebreo.
A partir del s. VII la versión de san Jerónimo se convirtió en la versión dominante que todos siguieron en el mundo latino, en parte gracias a su buena acogida en la praxis litúrgica y en la jerarquía católica latina. En época carolingia se amplificó la difusión del Salterio Galicano, y quedó relegado el Salterio iuxta hebraeos que era el que san Jerónimo había considerado mejor. El texto dominante entonces fue la edición del erudito Alcuino de York. En el s. XIII fue la Universidad de París la que producirá la edición predominante de la Biblia de san Jerónimo.

Prólogo e inicio del libro de Isaías en una biblia carolingia (s. IX). BNF ms lat. 8847

Aunque la obra de san Jerónimo aportó un texto bastante fidedigno y una razonable uniformidad, sin embargo con el paso del tiempo se fue corrompiendo. Ya que en aquella época los libros se escribían a mano, era cosa fácil que el cansancio o el descuido introdujeran erratas en los textos. Era fácil que el siguiente copista repitiese el error y añadiese otros nuevos. Durante los claroscuros de la Edad Media y la decadencia en el conocimiento del latín, las cosas empeoraron, de modo que unos mil años más tarde, en el s. XVI, en tiempos de la Reforma de Lutero y el Concilio de Trento, de nuevo surgió la necesidad de una edición fidedigna de la Biblia y que esta vez tuviese una explícita aprobación oficial.
El 8 de abril de 1546 el Concilio de Trento decretó la revisión de la Vulgata, pero poco se hizo hasta que Pío V lo impulsó en 1569. Tras la muerte de ese papa, de nuevo la obra quedó suspendida. En 1586 de nuevo se volvió al trabajo gracias al impulso del devoto franciscano Felice di Peretto, teólogo y humanista, que con el nombre de Sixto V había sido elegido papa en 1585, y que ya había trabajado en una nueva edición de la biblia griega de los LXX y su traducción latina. Las prisas por publicar una obra tan extensa y compleja le jugaron una mala pasada y cuando publicó su Biblia el 1º de marzo de 1590, fue recibida con numerosas y justificadas críticas debido a que el texto presentaba numerosas y evidentes erratas y omisiones. Sixto V reconoció que se necesitaba una nueva edición pero la muerte (27/agosto/1590) le impidió concluir su proyecto. Siguieron en rápida sucesión tres papas, mientras la pugna entre Francia y España acrecentaban el clima de inestabilidad. En 1592 fue elegido Clemente VIII, que entre sus primeras decisiones ordenó la publicación de la llamada Vulgata Sixto-Clementina o tridentina (9/noviembre/1592). Por las circunstancias, esta edición no fue mejor que la anterior, pero no se quiso mantener una cosa así en suspenso más tiempo, quedando en el aire la idea que más adelante se volvería a realizar una revisión más a fondo. Pequeños retoques se hicieron en 1593 y 1598, pero en los siglos siguientes nadie más tuvo el valor de acometer una obra tan necesaria como dificilísima.

Adán y Eva en la Biblia de Moutier-Grandval (BL Add ms 10546, c. 830-840). Esta Biblia, producida en Tours, sigue el texto revisado por Alcuino de York
Fue recién a principios del s. XX cuando los nuevos problemas planteados por el Modernismo sobre la Biblia impulsaron al papa León XIII a crear la Pontificia Comisión Bíblica y en 1907 el papa Pío X ordenó que se iniciase una revisión crítica de la Biblia en latín. La tarea se encomendó a un grupo de eruditos benedictinos.
Pronto se vio que la tarea era de una magnitud colosal, lo cual se agravó con el estallido de la Primera y después la Segunda Guerra Mundial, pero sobre todo por una serie de dificultades doctrinales que impedían avanzar la obra en la dirección adecuada. Así en marzo de 1945 papa Pío XII apenas podía publicar un nuevo Salterio latino, que no contentó ni a los nostálgicos ni a los impulsores de lo nuevo, y tuvo poca repercusión. La obra prosiguió con lentitud y la comisión de benedictinos solo llegó a publicar a duras penas los libros del Antiguo Testamento.
La nuevas perspectivas en materia bíblica instauradas por el Concilio Vaticano II (1962 - 1965) finalmente despejaron las dificultades doctrinales y en 1965 Pablo VI creó una comisión que reanudase los trabajos con todo el material acumulado. Entretanto muchos estudiosos se adelantaron y sacaron sus propias ediciones, entre las cuales hay que mencionar la edición crítica de la Vulgata (Bibliae sacrae iuxta Vulgatam versionem) dirigida por Robert Weber y publicada en Stuttgart 1969 (quinta edición en 2007), y que hoy es reconocida como la mejor edición científica.
La comisión vaticana publicó en 1969 el Salterio y en 1971 el Nuevo Testamento. Finalmente el 25 de abril de 1979 Juan Pablo II publicó la edición oficial de la “Nova Vulgata Bibliorum Sacrorum Editio”.
En 1986 se publicó una segunda edición de la Neovulgata latina con algunas correcciones. En 1998 se volvió a reimprimir esta última edición.

El salmo 23 en el ms Vat. lat. 17 (s. XIV), f. 181v

Para mejor visualizar las diferencias entre estas distintas ediciones, veamos el famoso Salmo 23 que en castellano comienza con las palabras “El Señor es mi pastor”.
En la primera columna la versión de la edición científica de R. Weber que es la mejor aproximación al texto original de la traducción de san Jerónimo (iuxta hebraicum). En la segunda columna la versión de la Biblia tridentina que recoge la versión más difundida en la liturgia de la Iglesia, que es traducción de la versión griega de los LXX y revisada por san Jerónimo. En la última columna la versión de la Neovulgata, que es el actual texto oficial de la Biblia católica y que debe usarse también en la liturgia en latín.

Vulgata Weber (Sal 22)
Sixto-Clementina 1592 (Sal 22)
Neovulgata (Sal 23)
1 Canticum David
1 Psalmus David.
1. Psalmus. David.
Dominus pascit me nihil mihi deerit
Dominus regit me, et nihil mihi deerit:
Dominus pascit me, et nihil mihi deerit;
2 in pasculis herbarum adclinavit me super aquas refectionis enutrivit me
2 in loco pascuae, ibi me collocavit. Super aquam refectionis educavit me;
2. in pascuis virentibus me collocavit, super aquas quietis eduxit me,
3 animam meam refecit duxit me per semitas iustitiae propter nomen suum
3 animam meam convertit. Deduxit me super semitas justitiae propter nomen suum.
3 animam meam refecit. Deduxit me super semitas iustitiae propter nomen suum.
4 sed et si ambulavero in valle mortis non timebo malum quoniam tu mecum es virga tua et baculus tuus ipsa consolabuntur me
4 Nam etsi ambulavero in medio umbrae mortis, non timebo mala, quoniam tu mecum es. Virga tua, et baculus tuus, ipsa me consolata sunt.
4 Nam et si ambulavero in valle umbrae mortis, non timebo mala, quoniam tu mecum es. Virga tua et baculus tuus, ipsa me consolata sunt.
5 pones coram me mensam ex adverso hostium meorum inpinguasti caput meum calix meus inebrians
5 Parasti in conspectu meo mensam adversus eos qui tribulant me; impinguasti in oleo caput meum: et calix meus inebrians, quam praeclarus est !
5 Parasti in conspectu meo mensam adversus eos, qui tribulant me; impinguasti in oleo caput meum, et calix meus redundat.
6 sed et benignitas et misericordia subsequetur me omnibus diebus vitae meae et habitabo in domo Domini in longitudine dierum
6 Et misericordia tua subsequetur me omnibus diebus vitae meae; et ut inhabitem in domo Domini in longitudinem dierum.
6 Etenim benignitas et misericordia subsequentur me omnibus diebus vitae meae, et inhabitabo in domo Domini in longitudinem dierum.