martes, 20 de septiembre de 2016

Crónicas en los monasterios medievales


Es bien sabido el importantísimo papel que jugaron los monasterios en la Europa medieval. En su búsqueda de soledad los pioneros del monaquismo occidental fueron colonizando nuevas tierras, especialmente en el norte de Europa, que habían quedado fuera o casi fuera del influjo de la civilización romana. A su paso fueron ganando nuevos pueblos para el Occidente cristiano. En torno a cada monasterio se labraron las tierras, se fundaron pueblos, se abrieron caminos y tendieron puentes, se dictaron leyes, se desarrolló el comercio, y en general se puede decir que los monasterios pusieron las columnas sobre las que se levantó una nueva sociedad y una nueva era.
Tras el violento hundimiento del imperio romano de Occidente, el saber y la técnica también se fue perdiendo en el fragor de los sucesivos genocidios, éxodos masivos, destrucción del Estado y sus infraestructuras. Durante siglos héroes anónimos, amantes del saber, fueron recogiendo los fragmentos rotos, salvando y conservando los libros que contenían el arte y el saber antiguo. Y más tarde fue en los monasterios donde monjes anónimos se dedicaron a recoger, transcribir y conservar los fragmentos de la herencia antigua. Transcribieron la Biblia y los escritos de los Santos Padres, pero también salvaron para la posteridad textos clásicos de filosofía, historia, medicina, derecho y poesía.
Es verdad que este copiar y conservar tuvo mucho de mecánico y de fetichismo del libro, es verdad que la gran mayoría de monjes que copiaba seguramente muchas veces apenas comprendía el sentido y el valor de lo que escribía. Pero esto debe computarse como mérito, pues muchos pueblos en distintas épocas, cuando no han comprendido algo, lo han destruido o lo han desdeñado; en cambio los monjes dedicaron mucho tiempo, dinero y trabajo en copiar y conservar obras cuyo valor por lo general solo podían barruntar. Las magníficas bibliotecas de los monasterios fueron como grandes baterías, donde se fue cargando y preservando el saber hasta que llegaran aquellos que supieron entender el saber, aprovechar la técnica y apreciar la belleza. Y ese trabajo de comprensión, creación y progreso empezó en la misma Edad Media que, a ratos de modo brillante, a ratos en silencio y con dificultad, fue gestando el Humanismo y la Edad Moderna.
En el campo de la Historia, las crónicas de los monasterios fueron una novedosa forma de registrar los acontecimientos notables ocurridos en el monasterio, en los pueblos vecinos e incluso aquellos “sucesos internacionales” que llegaban a sus oídos. Así, década tras década, siglo tras siglo, las crónicas se convertían en la memoria del monasterio y la región y a veces un pequeño libro de la Historia mundial contemporánea a ellos. Naturalmente el valor de cada crónica lo da el talento del cronista. Hubo quienes se limitaron a unas tímidas líneas y otros que nos han dejado auténticos tesoros de información y hoy son valiosos instrumentos para conocer su época.

El monje Sigeberto de Gembloux entrega un ejemplar de sus crónicas al emperador. Miniatura en un ejemplar de finales del s. XV. BNF lat. 4994. Imagen de Wikimedia Commons.

Como ejemplo de una crónica medieval vamos a leer algunas líneas de la crónica de la famosa abadía benedictina de Gembloux (hoy en Namur, Bélgica). Su más famoso cronista fue Sigeberto de Gembloux, que falleció el 5 de octubre de 1112, y le sucedió como cronista el Anselmo de Gembloux, octavo abad del monasterio. De éste último vamos a leer algunas de sus primeras anotaciones.

Anselmi Gemblacensis Continuatio (MGH, Scriptores, SS 6, p. 375-376)
Año 1112.
1112.
Dom Sigeberto, venerable monje del cenobio de Gembloux, varón de incomparable ingenio en toda la ciencia de las Letras, escritor de las anteriores páginas de este libro de crónicas, murió el día 3 antes de las nonas de octubre, y nos dejó la perpetua amargura de su ausencia.
Domnus Sigebertus, venerabilis monachus gemblacensis coenobii, vir in omni scientia litterarum incomparabilis ingenii, descriptor precedentium in hoc libro temporum, 3 nonas octobris obiit, et nobis perpetuum merorem absentiae suae reliquit.

Año 1113.
1113.
El abad dom Nitardus fallece el día 2 antes de las nonas de febrero; a él le sucedió Anselmo como octavo [abad] del cenobio de Gembloux.
Domnus abbas Nietardus 2 nonas februarii obit; cui Anselmus octavo loco in gemblacensi coenobio succedit.
En la tercera feria de la semana de Pascua, el día 6 antes de los idus de abril, se incendió el monasterio de Prüm con todas sus dependencias, pero por providencia de Dios el tesoro y la biblioteca de la iglesia quedaron intactos.
Feria 3 hebdomadae paschalis, 6 idus aprilis, monasterium Prumiae crematur cum officinis suis, thesauro et bibliotheca aeclessiae per Dei providentiam durantibus illesis.
En la región de Bravante el día 9 antes de las calendas de mayo cerca de Tournai cayó tanta nieve que incluso los bosques se congelaron.
In pago bracbatensi 9 kalendas maii circa Tornacum nix tanta cecidit ut etiam silvas fregerit.
En el mes de agosto Balduino, rey de Jerusalén, con Roger, conde de Antioquía, marchó contra los turcos. Pero mientras Roger con su ejército se quedó junto a un río, el rey prosiguió con los suyos para explorar el avance de los turcos. Pero los turcos habían ocupado un monte, en el cual habían colocado [tropas] emboscadas en cuatro lugares, y a cada emboscada habían asignado cuatro mil jinetes. El rey fue rodeado por ellos de improviso, muriendo mil quinientos de los suyos, y se libró con una deplorable fuga.
Mense augusto Balduinus, rex Iherusalem, cum Rogero, Antiochiae comite, contra turcos vadit. Sed cum Rogerus cum exercitu suo iuxta quendam fluvium resedisset, rex cum suis processit, ut adventum turcorum exploraret. Turci vero montem quendam occupaverant, in quo insidias per quatuor loca collocaverant, et in singulis insidiis quattuor milia equitum deputaverant; a quibus ex insperato rex undique interceptus, mille quingentis suorum interfectis, miserabili fuga est liberatus.
Los habitantes de Ascalón, sabiendo que no estaba el rey Balduino, asaltaron Jerusalén con una gran multitud; pero al no obtenerla, destruyeron una parte de la iglesia de San Esteban, situada fuera de la ciudad donde fue lapidado, incendiaron las cosechas, y así las estropearon.
Ascalonitae, cognoscentes abesse regem Balduinum, cum gravi multitudine Iherusalem assiliunt; sed non prevalentes contra eam, partem aecclesiae Sancti Stephani, extra civitatem ubi lapidatus est sitae, diruunt, segetes incendunt, et ita inefficaces redeunt.
Los turcos arrasaron por completo el cenobio de los monjes situado en el monte Tabor, y tras matar a los monjes y a todos los demás, saquearon todo.
Turci coenobium monachorum in monte Thabor situm funditus evertunt, et monachis cum reliquis omnibus interfectis, omnia sibi diripiunt.
El rey de Jerusalén Balduino toma por esposa a la viuda de Roger, duque de Sicilia.
Rex Iherusalem Balduinus uxorem ducit relictam Rogeri, ducis Siciliae.
En Ravena y Parma, ciudades de Italia, llovió sangre en los campos y dentro de las murallas, en el mes de junio.
Apud Ravenam et Parmam, civitates Italiae, in agris et infra moenia sanguis pluit, iunio mense.



Año 1114.
1114.
El emperador Enrique [V] con gran boato de sus nobles y de todo el reino celebra el nacimiento del Señor en Maguncia, donde toma como esposa a [Matilde] la hija de Enrique [I], rey de Inglaterra.
Heinricus imperator cum magna optimatum suorum et totius regni gloria natale Domini celebrat Moguntiae, ibique uxorem ducit filiam Henrici, regis anglorum.



Año 1115.
1115.
En los idus de noviembre en un suburbio de Antioquía se abrió la tierra de noche, y engulló muchas torres y casas adyacentes con sus habitantes. Uno, que es de aquel pueblo, había emigrado con su mujer e hijos de aquel lugar; pero al volver, el terremoto engulló el lugar donde se había asentado.
Idibus novembris in suburbio Antiochiae terra noctu dehiscens, turres multas et adiacentes domos cum habitatoribus absorbuit. Quidam autem, ut est illud hominum genus, cum uxore et filiis de locis illis migraverat; sed in redeundo positum idem terraemotus absorbuit in loco quo erat.
El emperador Enrique [V], ya que pensaba que le estaba permitido todo lo que quería, se ganó grandes enemistades casi en todo el reino. Y ya que años antes había apresado con engaños al canciller Alberto y a otros príncipes del reino, y sin oírlos ni juzgarlos los había encadenado en prisión, otros muchos temían lo mismo. Por eso también Federico, arzobispo de Colonia, odiado por él, combatió con todas sus fuerzas contra él y contra sus partidarios; asalta los bastiones y castillos contrarios, y devasta a espada y fuego todos sus alrededores.
Henricus imperator, dum quicquid libet, licere putavit, magnas regni pene totius inimicitias comparavit. Etenim quia superioribus annis Albertum cancellarium et alios quosdam regni principes insidiose ceperat, et sine audientia et iudicio custodiae mancipaverat, aliis similia timentibus suspectus erat. Unde etiam Fridericus, coloniensis archiepiscopus, ab eo aversus, totis viribus insequitur eum et fautores eius; oppida et castella contra se posita impugnat, et omnia ad eum pertinentia ferro et igni vastat.
El emperador Enrique había prometido que celebraría la Pascua en Aquisgrán; y por eso, entre otros príncipes del reino don Roberto, obispo de Lieja, aguardaba ahí su llegada. Y uno de ellos, Arnulfo de Aarschot, mientras se frotaba las manos, ante el asombro de todos, sin herida alguna ni llaga de una úlcera, se vio fluir sangre de sus dedos. Este hecho, que fue considerado un gran portento, significaba la efusión de sangre humana por la indigna discordia entre el rey y los príncipes
Henricus imperator promiserat Aquis se Pascha celebraturum; ideoque, inter alios regni principes, domnus Otbertus, leodicensis episcopus, ibi prestolabatur eius adventum. Unus igitur eorum, Arnulfus de Arslot, dum manus suas confricaret, magno omnium miraculo, sine aliqua vulneris aut ulceris laesione, sanguis ab eius digitis fluere visus est. Quae res, pro magno portento habita, significabat humani sanguinis effusionem pro indigna regni et principum discordia.



Año 1116.
1116.
El emperador Enrique bajó a Italia por las violentas revueltas del reino, y sobre todo a causa de la marquesa Matilde, su pariente, que acababa de fallecer, para poseer la herencia que por derecho le correspondía.
Heinricus imperator in Italiam secedit propter asperos motus regni, et maxime propter marchisae Malthildis, cognatae suae, quae recens obierat, hereditatem quae sibi iure competebat optinendam.



Año 1117.
1117.
En el mes de enero, el día 3 antes de las nonas del mismo, en la cuarta feria, en algunos lugares, no en todas partes, hubo un terremoto, en unos más suave, en otros más violento, hasta el punto que se dice que destruyó parte de algunas ciudades con sus iglesias.
Mense ianuario 3 nonas ipsius, 4 feria, in aliquibus locis, sed non usquequaque, terremotus accidit, alias clementior, alias validior, adeo ut quarundam urbium partes cum aecclesiis subruisse dicatur
También sucedió que el río Mosa, [que corre] junto a la abadía que se llama Susteren, se llevó su fundamento, [y quedó] casi colgando en el aire.
Mosa etiam fluvius iuxta abbatiam quae dicitur Sustula, quasi pendens in aëre, fundum suum visus est deseruisse.
También en este año la ciudad de Lieja fue atribulada por muchas plagas.
Hoc quoque anno Leodium civitas multis plagis attrita est.


jueves, 28 de julio de 2016

Las fábulas latinas de Fedro


Los relatos en que intervienen personas, animales, dioses, plantas, montañas, etc., fueron muy comunes en todas las culturas antiguas, cuando el ser humano estaba en íntimo contacto con la naturaleza. Actualmente entre el gran público existe la tendencia a ver esos relatos como “cuentos para niños”, pero ellos no son relatos inofensivos, ni fueron creados para un entretenimiento ocioso, sino que encierran la sabiduría popular ante diversas personas y circunstancias que el ser humano debe afrontar en su vida, empezando por uno mismo.

Dibujo egipcio (s. XII a. C.) de una fábula: un gato cuida unos gansos y sus huevos. Foto de Wikimedia Commons.

En Occidente un lugar especial lo ocupó el fabulista Esopo, del cual poco sabemos con certeza, pues los diversos autores griegos y romanos nos dan información contradictoria. Si hemos de creer a los primeros (Herodoto, Aristóteles, Aristófanes, etc.) que lo mencionan, Esopo debió vivir en el s. VII a. C., oriundo de Tracia, pero que vivió en Samos, primero como esclavo, después como liberto, alcanzando celebridad entre sus contemporáneos gracias a sus fábulas con agudas cargas morales.
Actualmente es imposible determinar con exactitud el conjunto y el tenor exacto de las fábulas que compuso Esopo, pues así como su datos biográficos están confusos, también sus fábulas se modificaron y se le atribuyeron otras, de modo que cada colección que se escribió en la Antigüedad o en el Medioevo contiene distintas fábulas o con distinto tenor.

Esopo representado con rasgos africanos, pues algunos defienden que su nombre significa "etíope". Ilustración en una edición inglesa del s. XVII. Foto de Wikipedia.

En el s. IV a. C. el escritor griego Demetrio de Falero hizo una recopilación de las fábulas que entonces se atribuían a Esopo; pero esa obra se ha perdido. La recopilaciones más antiguas escritas en griego que hoy poseemos provienen, una de un cierto Babrius (hacia el s. III), un texto en que los versos están muy contaminados por elementos de la métrica latina, y otra escrita en prosa, de autor anónimo, titulada “Vida y Fábulas de Esopo” (s. II - III), también conocida como Collectio Augustana por el manuscrito medieval en el cual se descubrió.
Ya que entre los romanos Esopo fue muy popular, no es de extrañar que en el s. I un liberto llamado Fedro escribió en versos latinos una recopilación de fábulas de Esopo (Phaedri, Augusti liberti, Fabulae Aesopiae); pero su obra no nos ha llegado completa. El manuscrito más antiguo es el Rosambo o Codex Pithoeanus (s. IX), un texto plagado de erratas. En el s. IV se hizo una adaptación de la obra de Fedro a prosa latina, que es conocida como Aesopus Latinus cuyo autor se llamaba Romulus. Más tarde, a principios del s. V el escritor Aviano publicó en versos latinos una colección basada en la colección de Babrius.

"El lobo francés y el cordero siamés" en la revista inglesa Punch (1893) ironiza sobre los intentos anglo-franceses por invadir Tailandia. Foto de Wikipedia.

Veamos algunas fábulas de la colección de Fedro, tal como nos ha llegado en el manuscrito más antiguo (con las debidas correcciones de erratas). Trascribo el texto latino como si fuese prosa, pero marco con // el final de cada verso.

Libro 1, fábula 1
EL LOBO Y EL CORDERO
LUPUS ET AGNUS
Un lobo y un cordero habían ido a un mismo arroyo, empujados por la sed; en la parte más alta estaba el lobo y mucho más abajo el cordero.
Ad rivum eundem lupus et agnus venerant // siti compulsi; superior stabat lupus // longeque inferior agnus.
Entonces el ladrón, incitado por su cruel voracidad, alegó este pretexto de pleito: “¿Por qué me enturbiaste el agua que bebía?”
Tunc fauce improba // latro incitatus iurgii causam intulit: // “Cur, inquit, turbulentam mihi fecisti // aquam bibenti?”
El ovino temeroso replicó: “¿Cómo, por favor, puedo hacer lo que te quejas, oh lobo? El agua baja de ti hacia donde yo bebo”.
Laniger contra timens: // “Qui possum, quaeso, facere quod quereris, lupe? // A te decurrit ad meos haustus liquor”.
Aquel, repelido por la fuerza de la verdad: “Hace seis meses, dijo, hablaste mal de mí”.
Repulsus ille veritatis viribus: // “Ante hos sex menses, ait, maledixisti mihi”. //
Respondió el cordero: “En verdad no había nacido”.
Respondit agnus: “Equidem natus non eram”. //
“¡Por Hércules! Tu padre, dijo, habló mal de mí”
“Pater, Hercle! tuus, inquit, maledixit mihi”. //
Y así, tras atraparlo, lo despedaza con injusta muerte.
Atque ita correptum lacerat iniusta nece. //
Esta fábula fue escrita a causa de aquellos hombres que oprimen a los inocentes con razones ficticias.
Haec propter illos scripta est homines fabula // qui fictis causis innocentes opprimunt.


Libro 1, fábula 6
LAS RANAS AL SOL
RANAE AD SOLEM
Esopo vio las concurridas nupcias de un vecino ladrón, y de inmediato empezó a narrar:
Vicini furis celebres vidit nuptias // Aesopus, et continuo narrare incipit: //
Una vez, ya que el sol quería tomar esposa, las ranas alzaron su clamor hasta las estrellas.
Uxorem quondam sol cum vellet ducere, // clamorem ranae sustulere ad sidera. //
Sobresaltado por el griterío, Júpiter pregunta la causa de la protesta.
Convicio permotus quaerit Jupiter // causam querelae.
Entonces una habitante del estanque: “Ahora, dijo, uno solo seca todas las charcas y nos obliga a morir miserables en un lugar árido. ¿Qué ocurrirá, si procrea hijos?”
Quaedam tum stagni incola: // “Nunc, inquit, omnes unus exurit lacus // cogitque miseras arida sede emori. // Quidnam futurum est, si crearet liberos?”

libro 2, fábula 3
ESOPO A UNO SOBRE EL ÉXITO DE LOS MALVADOS
AESOPUS AD QUEMDAM DE SUCCESSU IMPROBORUM
Un hombre, herido por el mordisco de un perro bravo, arrojó al agresor un pan mojado en su sangre, pues había oído que era un remedio para la herida.
Laceratus quidam morsu vehementis canis, // tinctum cruore panem immisit malefico, // audierat esse quod remedium vulneris. //
Entonces Esopo dijo así: “No vayas a hacer esto a todos los perros, ya que nos devorarán vivos, cuando sepan que tal es el premio de la culpa”.
Tunc sic Aesopus: “Noli coram pluribus // hoc facere canibus, ne nos vivos devorent, // cum scierint esse tale culpae praemium”. //
El éxito de los malvados incita a otros muchos.
Successus improborum plures allicit.


Libro 3, fábula 12
EL POLLO A LA PERLA
PULLUS AD MARGARITAM
Un pollo, mientras buscaba comida, encontró una perla en el basurero.
In sterquilino pullus gallinaceus, // dum quaerit escam, margaritam repperit. //
“¡Preciosa, dijo, estás en un lugar indigno! Si alguien ávido de tu valor te hubiese visto, hace tiempo hubieses vuelto a tu máximo esplendor. Pero te he encontrado yo, que prefiero el alimento, y ni yo te soy útil a ti ni tú para mí vales nada”.
“Iaces indigno quanta res, inquit, loco! // Hoc si quis pretii cupidus vidisset tui, // olim redisses ad splendorem maximum. // Ego quod te inveni, potior cui multo est cibus, // nec tibi prodesse nec mihi quicquam potes”. //
Esto lo cuento a aquellos que no me entienden.
Hoc illis narro qui me non intelligunt.



Libro 4, fábula 3
SOBRE EL ZORRO Y LA UVA
DE VULPE ET UVA
Empujado por el hambre, un zorro intentaba coger la uva en la alto de una parra, saltando con todas sus fuerzas.
Fame coacta vulpes alta in vinea // uvam appetebat, summis saliens viribus. //
Ya que no pudo alcanzarla, al irse dijo: “Todavía no está madura; no quiero cogerla verde”.
Quam tangere ut non potuit, discedens ait: // “Nondum matura est; nolo acerbam sumere”. //
A quienes desprecian lo que no logran hacer, se deberá aplicar esta fábula.
Qui facere quae non possunt verbis elevant, // ascribere hoc debebunt exemplum sibi.


Libro 4, fábula 10
SOBRE LOS VICIOS DE LOS HOMBRES
DE VITIIS HOMINUM
Júpiter nos impuso dos alforjas: una llena de nuestros vicios nos la puso en la espalda, otra cargada de los ajenos nos la colgó en el pecho.
Peras imposuit Iuppiter nobis duas: // propriis repletam vitiis post tergum dedit, // alienis ante pectus suspendit gravem. //
Por este motivo no podemos ver nuestros defectos; pero apenas los otros yerran, los criticamos.
Hac re videre nostra mala non possumus; // alii simul delinquunt, censores sumus.



Libro 4, fábula 23
LA MONTAÑA PARTURIENTA
MONS PARTURIENS
La montaña estaba de parto, profiriendo monstruosos gemidos, y había en el mundo gran expectación de qué iba a parir. Pero ella dio a luz un ratón.
Mons parturibat, gemitus immanes ciens, // eratque in terris maxima expectatio // quod ille pareret. // At ille murem peperit.
Esto fue escrito para ti, que aunque proyectas grandes cosas, no concluyes nada.
Hoc scriptum est tibi, // qui, magna cum minaris, extricas nihil.

viernes, 24 de junio de 2016

Francisco Javier Éder: La misión en armas

Seguramente todos nosotros recordamos la película “La Misión” (The Mission, Reino Unido 1986), Óscar a la mejor fotografía, Globo de Oro a la mejor música (Ennio Morricone) con una gran actuación de Robert de Niro (capitán Rodrigo Mendoza) y Jeremy Irons (Padre Gabriel), y la batalla final en que la misión es destruida. De ese modo esta película representa lo que históricamente fue el dramático final de las 7 “misiones Orientales” jesuitas: en 1750 el Tratado de Madrid puso bajo control portugués dicho territorio; en 1754 los jesuitas abandonan las misiones pero los indígenas se niegan a obedecer; en febrero de 1756 un ejército español-portugués arrasa la oposición y los indios son dispersados o subyugados.

Imágenes de la escena final de "La Misión" (Reino Unido, 1986)

Pero los indios no siempre perdieron. Entre 1620 y 1638 esa misma región ya fue azotada por los traficantes de esclavos. En 1638 dos sacerdotes jesuitas equiparon y organizaron militarmente a miles de indios que se enfrentaron con éxito y repelieron a los traficantes. A finales de 1640 los traficantes volvieron con una expedición más numerosa y mejor equipada, dispuestos a castigar las misiones, pero fueron derrotados de modo decisivo en varios enfrentamientos (febrero - marzo 1641) en torno a la misión de Asunción de Acaraguá y Mbororé (hoy La Cruz, Corrientes, Argentina) por un ejército de indios dirigidos por varios sacerdotes jesuitas y una docena de soldados españoles.
En la región de los Moxos (Beni, Bolivia), los indios también sufrieron el mismo flagelo. Algunos enclaves portugueses en el Mato Grosso estaban en el cruce de una importante red de tráfico de esclavos, que no dudaba en adentrarse en territorio bajo dominio español. Eso ocurría porque España nunca dio mucha importancia a la región amazónica, la cual además era de difícil acceso y estaba habitada exclusivamente por tribus indómitas (aparte de los misioneros). Por todo ello, tanto indios como misioneros estaban abandonados a su suerte, pues rara vez las autoridades enviaban algún pequeño puñado de soldados para repeler a los intrusos.
El jesuita F. J. Éder, del cual ya hablamos en la entrada del mes de marzo (si quieres ver su biografía y las peripecias de su valiosa obra, mira aquí), también nos ha transmitido el relato de la victoria de una tribu amazónica sobre los traficantes de esclavos.

Indio con armas. Dibujo de Bender a partir de los esbozos de Éder. Foto de Gallica BNF.
Éder primero nos describe a los llamados “mamelucos”, que era el tipo de traficante de esclavo que tuvo más presencia en su región.

Éder, Descriptio Provinciae Moxitarum in Regno Peruano, Budae 1791.
Los mamelucos, o paulistas, llamados así por la ciudad de Sao Paulo en territorio portugués, generados de promiscuas uniones entre indios y africanos, están divididos en varias tribus, que llaman castas, y esparcidos en gran número por todo Brasil. Siempre fueron muy dados a revueltas y motines, hasta el punto que a los reyes mismos, que intentaban reprimir su audacia por medio del ejército, les obligaron, más de una vez por las armas, a hacer la paz con ellos
Mameluci, alias paulistae, ab urbe Sancti Pauli iuris lusitanici adpellati, e connubiis cum indis ac aethiopibus promiscue initis progeniti, in varias tribus, castas vocant, divisi perque omnem late Brasiliam sparsi. Tumultibus ac seditionibus tantopere semper erant dediti, ut reges ipsos, qui audaciam ope militum coercere adtentabant, ad pacem secum componendam armis non semel compulerint.
Pero entre ellos se dividían por tantos odios que actualmente no hay esperanza de calmarlos; de hecho apenas pasa un día sin asesinatos; y no es un hombre solo que ataca a otro, sino la tropa de familias enteras que se atacan mutuamente.
Inter se autem ipsos tantis scindebantur odiis, ut iis sedandis spes nulla hodiedum suppetat; vix ulla certe praeterit dies absque caedibus; non vir modo virum invadit, sed in aciem familiae integrae contra se mutuo educuntur.
Muchos de ellos, para escapar de la vigilancia y justo castigo de los prefectos, se refugiaron en la frontera de Brasil, y pusieron sus bases en las colonias de portugueses, que eran casi vecinas a los Moxos. Un fortín del Mato Grosso, distante a catorce días de camino de nuestra parroquia, era el refugio de la mayoría.
Complures eorum, ut praefectorum vigilantiam aut justam vindictam effugerent, ad fines Brasiliae se se receperunt, et sedes [p. 278] in lusitanorum coloniis, quae moxitis pene confines erant, collocarunt. Mattogrosso, a nostri paroecia dierum quatuordecim itinere sejunctum, oppidum erat plerorumque receptaculum.
Pero el gobernador, encolerizado por sus crímenes, expulsó a todos ellos de su nido, bajo pena de muerte al que intentase volver.
Verum gubernator sceleribus hominum irritatus e nido illo suo omnes expulit, poena capitis proposita, siquis reverti adtentaret.
Por eso errantes y vagabundos comenzaron a sembrar e incluso a cultivar campos alrededor del río Guaporé. Pero cambiaron solo la localidad, no la actitud.
Quare errones et vagabundi circa fluvium Guapure, immo agros etiam colere, ac sementem facere inceperunt. Sed locum mutarunt, non ingenium.

Después de describir su vida en asentamientos “sin ley ni religión”, narra cómo esta escoria de la sociedad se dedica al tráfico de esclavos:
.... De noche rodearon sus chozas, mataron a los que osaron resistir, a los demás, tras robarles y saquear su casas, cargados de cadenas, los llevaron consigo; a algunos los retuvieron para su servicio, el resto lo vendieron en subasta como ganado en Mato Grosso.
[p. 279] ..... Cinxerunt de nocte eorum tuguria, resistere ausos interemerunt, ceteros, direptis rebus et exustis casis, catenis oneratos, secum abduxerunt; quosdam suis usibus retinuerunt, reliquos in Mattogrosso tanquam pecudes sub hasta vendiderunt.

Tras relatar otro ardid para capturar indios (se vestían de jesuitas para ganarse su confianza), Éder pasa a referir la victoriosa defensa de una tribu contra estos traficantes:

Pero el pillaje de los malvados no siempre se libró del castigo.
At non cessit nefariis praedatio semper e sententia.
La tribu salvaje de los caturí era más numerosa que las otras y por ello más llena de valor y audacia; ella, al oír la desgracia de los vecinos, ya que no dudaba que también estaba en la mira, fortificó bien su aldea con palos compactos y altos; además cavó profundos fosos alrededor, y con hojas y ramas de los árboles cubrió los hoyos, de modo que no levantaban sospecha de las fosas que yacían abajo; pero también llamó a sus aliados para que le diesen apoyo en el momento oportuno.
Natio erat barbara caturinorum ceteris numerosior ac proinde animis et audacia fidentior; quae strage vicinorum audita, cum se quoque ad ictum designari minime dubitaret, domicilia sua densis ac praealtis palis probe communivit; puteos praeterea circumcirca profundos cavavit, eorumque fauces arborum ramusculis et foliis sic contexit ut nullam fossae subter latentis praeberent suspicionem, sed et socios ad ferendas in tempore suppetias invitavit.
Tras unos días llegaron unos ochenta mamelucos, seguros de sí mismos y de obtener botín. Con gran ferocidad atacan la improvisada empalizada; pero al dispararles una lluvia de flechas, tienen que retroceder.
Aderant post dies aliquot mameluci numero octuaginta, sui atque praedae sicuri. Septa improvisa magna cum ferocia invadunt; sed, effuso repente sagittarum imbre, pedem referre coguntur. [p. 281]
Mientras los caturí se lanzan al ataque, sus aliados, puestos al acecho, salen de la selva vecina y persiguen a los fugitivos: a muchos hieren gravemente, a 17 caídos en el foso los acribillan con lanzas.
Erumpunt interea caturini, emicant ex adsitis silvis socii, in insidiis collocati, instant fugientibus: multos gravissime sauciant, septem et decem in puteum delapsos lanceis contrucidant.
No mucho después, tras recobrar ánimos, los mamelucos volvieron de nuevo y en mayor número.
Collectis animis non multo post iterum redierunt, et majore quidem numero.
Pero los salvajes, atentos a todos sus movimientos, pusieron centinelas en sitios convenientes y advirtieron del peligro oportunamente a las aldeas limítrofes.
Verum barbari in omnes eorum motus intenti excubias locis opportunis disposuerunt, et confines populos de periculo tempestive admonuerunt.
Con la llegada de aquellos [aliados], los mamelucos, ocupados en desmontar las vallas, de tal modo fueron rodeados por todas partes que, tras perder 20 de los suyos y muchos quedar heridos, fueron obligados a salir y huir en desorden.
Quorum adcursu mameluci, vellendis repagulis occupati, sic undique circumventi erant, ut viginti suorum amissis et plerisque sauciatis receptum ferro, sibi coacti fuerint aperire atque palatim diffugere.
Y en lo sucesivo no causaron ningún problema a esa tribu tan belicosa.
Neque genti tam bellicosae ullum deinceps negotium facessiverunt.


Algunas notas:
En el Brasil colonial, la capitanía de Sao Paulo abarcaba desde el Atlántico hasta la actual frontera con Perú y Bolivia. La antigua denominación Mato Grosso indicaba la región que ocupan los actuales estados brasileños de Rondonia, Mato Grosso y Mato Grosso do Soul. El río Guaporé es llamado así hasta hoy en el lado brasileño, mientras que en el lado boliviano se le llama Iténez; este río, a lo largo de más de 900 km., es la frontera entre la actual Bolivia y Brasil. Durante el s. XVII hubieron incursiones y asentamientos portugueses en la región, pero la fundación oficial de ciudades y el nombramiento de autoridades no empieza sino hasta el s. XVIII.
No es lo mismo “Bandeirante”, “paulista” y mameluco”. “Bandeirantes” son los miembros de una “bandeira” o compañía paramilitar que se formaba en las zonas rurales. Originalmente se formaban para la autodefensa de los colonos; más tarde para formar expediciones en busca de oro o esclavizar indios. Estas compañías estaban formados por gente de toda índole y nación, y por lo general encabezadas por criollos portugueses. Paulistas eran los criollos (hijos de portugués e indios) de Sao Paulo; ahí la pobreza y la lejanía del poder central (durante mucho tiempo Sao Paulo fue la única ciudad tierra dentro) creó un sentimiento de independencia y aversión a la Corona y a la Iglesia. Mamelucos eran el fruto del cruce racial entre negros e indios, y muchos vivían de la delincuencia o enrolados en “bandeiras”.