viernes, 7 de abril de 2017

Homilías de Organyà y Llibre Jutge: texto y traducción


La nieve que había caído toda la noche daba un aire fantasmal a las montañas, campos y casas de Organyà. En medio de aquella blancura los árboles sin hojas alzaban sus brazos pidiendo tregua al cielo y solo el río Segre parecía correr con alegría. Era el Miércoles de Ceniza del año 1200 y dentro de la única nave de la pequeña iglesia de piedra se agolpaban de pie los fieles: adelante los nobles locales y sus familias con aire entre solemne y aburrido, detrás la masa popular con aire entre desconfiado y pasmado. Entre las nubes de incienso que todavía flotaban en el aire el prior de la colegiata de Santa María leía las lecturas bíblicas un poco más a prisa de lo que acostumbraba. Era un hombre devoto y experimentado, pero esa mañana estaba algo nervioso. Las palabras en latín explotaban ante los ojos inexpresivos de su audiencia. “In illo tempore ...” Por fin acabaron las lecturas y el prior tomó con emoción un libro con bella cubierta de cuero. Todavía olía a tinta fresca. La atención de la gente caía por segundos al ver otro libro. Algunos empezaban a hablar en voz baja. De pronto se oyó: “¡Seinors! Audir e entendre devem nostre Séiner”. Todas las cabezas se irgüieron, pues esas palabras las entendían bien. Todos los ojos y las orejas buscaron al osado que en la casa de Dios alzaba la voz en lengua popular. “Tornad-vos a mi, zo dix nostre Séiner, ab tot vostre cor e ab tota vostra pensa”. Era el prior que leía el nuevo homiliario que acababan de copiar en el scriptorium del claustro. Los músculos de su austero rostro conservaban la sobriedad habitual, pero juraría que hubo un relámpago de sonrisa.
Vista actual de la iglesia de Santa María de Organyà. Foto de MarisaLR en Wikimedia Commons

Me he tomado muchas libertades en esta pequeña recreación: por el tipo de letra sabemos que las llamadas “Homilías de Organyà” fueron escritas entre final del s. XII y principios del s. XIII en el scriptorium de su colegiata, pero no sabemos con certeza ni en qué año ni en qué momento estuvo acabado; por otro lado, hay que decir que por esas fechas ya sería habitual predicar en las lenguas regionales, pues desde el s. IX se animaba a los predicadores a hacerlo así.
Veamos lo que decía el famoso canon 17 del concilio de Tours del año 813 (Mansi, Conciliorum nova collectio, v. 14, col. 85):

XVII. Todos nosotros hemos considerado que todo obispo tenga homilías que contengan las enseñanzas necesarias, con las que sus súbditos se instruyan, esto es, sobre la fe católica, de modo que puedan aprender sobre la recompensa eterna de los buenos y la condena eterna de los malos, también sobre la resurrección futura, el juicio final y con qué obras pueden ganar la vida eterna y con cuáles ser excluidos.
XVII. Uisum est unanimitati nostrae ut quilibet episcopus habeat homilias continentes necessarias admonitiones, quibus subiecti erudiantur, id est, de fide catholica, prout capere possint de perpetua retributione bonorum et aeterna damnatione malorum, de resurrectione quoque futura, et ultimo iudicio, et quibus operibus possit promereri beata uita quibusue excludi.
Y que se esfuercen en transmitir esas homilías públicamente en lengua vulgar románica o germánica, para que todos puedan entender fácilmente lo que dicen.
Et ut easdem homilias quisque aperte transferre studeat in rusticam romanam linguam aut theotiscam, quo facilius cuncti possint intelligere quae dicuntur.

Ya que la mayoría del clero no tenía una buena formación teológica ni retórica, los homiliarios (colecciones de homilías para las distintas festividades) tuvieron mucha difusión (hasta la actualidad se siguen publicando). Se escribieron en latín para los que tenían que enseñar al clero y en lenguas regionales para la predicación popular. A este segundo grupo pertenece las homilías de Organyà: no hay en ellas grandes vuelos teológicos, ni enrevesados artificios retóricos, sino que la doctrina es sencilla y expuesta en un modo fácil de entender, pero no deja de ser amena e impactante.
¿Por qué es tan importante esta obra? Aunque hay textos escritos en catalán, que son más antiguos, sin embargo esta obra descuella entre las antiguas por dos razones: porque es la más extensa pues (sin contar las palabras en latín) contiene unas 3590 palabras en un catalán con personalidad bien definida, y porque es la de mayor valor literario, en cuanto que todo lo anterior son documentos de tipo jurídico. Por todo ello es un magnífico retrato del grado de desarrollo alcanzada por la escritura catalana a principios del s. XIII.

El f. 1v del manuscrito de las homilías de Organyà
Veamos un pequeño ejemplo (aquí lo pongo en versión simplificada). El texto completo con introducción, notas y traducción puedes consultarlo en el enlace que dejo al final.

Homilía III, f. 4r, 1 - 16
Et enaprés d'aicò nostre Séiner posà la sua benedita mà sobre'ls uls del ceg e sempre él vit. El ceg qan ag vist, féd grans gràcies a nostre Séiner e segi'l en totes bones obres. E les compaines de_les gens qan videren lo tan gran miracle, feren grans gràcies e grans laudors a nostre Séiner.
Y después de eso nuestro Señor puso su bendita mano sobre los ojos del ciego y al instante él vio. Y cuando el ciego recuperó la vista, dio muchas gracias a nuestro Señor y lo siguió en todas las buenas obras. Y cuando la multitud de gente vio tan gran milagro, dieron muchas gracias y grandes loas a nuestro Señor.
Seinors, audid avetz del ceg qe nostre Séiner alumenà per la sua vertud e per lo poxeule qe'l ceg li fazie de mercé a clamar; perqè él no estave per los menazadors, qi'l volian fer calar; et él, on mas li menacaven, él màs cridave, aixi com odid avetz: “Ihesu, fili Dauid, miserere mei”.
Señores, habéis oído acerca del ciego que nuestro Señor iluminó por su poder y por el ruego que a gritos el ciego le hacía de misericordia; porque él no atendía a los que le reprendían, que le querían hacer callar; y él, cuanto más le amenazaban, más gritaba, así como habéis oído: “Jesús, hijo de David, apiádate de mí”.
Seinors, sapiatz qe aizò porta aital figura de tot pecador qi és en tenebres de mort e en cega de pecad e d'avoleza e de no fe. E per aizò, seinors, devem clamar mercè de dia e de nuit a nostre Séiner, qe él nos traga de tenebres de mort e de no fe, e'ns do alumenament de_la sua vertud.
Señores, sabed que eso contiene la representación de todo pecador que está en tinieblas de muerte y en ceguera de pecado, de maldad y de falta de fe. Y por eso, señores, debemos pedir merced de día y de noche a nuestro Señor, para que él nos saque de las tinieblas de muerte y de la falta de fe, y nos dé la iluminación de su virtud.
Aizeles gentz qi menazauen al ceg qe calàs porta figura dels fols penssamentz de_les cures d'aqest segle, qi'ns destorben en oracions e en bones obres. E per zo, seinors, fazam o nos aixi com lo ceg o fét, e trobarem misericordia ab nostre Séiner aixi com audid avetz per les paraules del sent evangelii.
Aquellas gentes que reprendían al ciego para que callase representan los pensamientos vanos de los cuidados de este mundo, que nos estorban en las oraciones y en las buenas obras. Y por eso, señores, hagamos así como hizo el ciego, y hallaremos misericordia en nuestro Señor tal como habéis oído en las palabras del santo evangelio.


Detalle del ms. 1109 de la Biblioteca del Monasterio de Monserrat, que contiene uno de los fragmentos del Llibre Jutge.

¿Y el Llibre Jutge? El llamado “Llibre Jutge” (mejor: “Llibre dels judicis”) son dos fragmentos de una traducción al catalán del código jurídico visigodo titulado “Liber Iudiciorum”. El más antiguo se estima que es de principios del s. XII y el otro de mitad del mismo siglo, por lo tanto mucho más antiguos que el manuscrito de Organyà, pero son más reducidos (solo dos folios) y representan un estadio más rudimentario pero bien definido de la escritura catalana.
Mi edición del texto del “Llibre Jutge” con introducción, notas y traducción, así como el de las Homilías de Organyà, puedes consultarlo en el siguiente enlace:
 https://magisterhumanitatis/lenguas-romanicas

lunes, 13 de febrero de 2017

El latín y el nacimiento de las lenguas romances

Muchas veces he mencionado que el latín es la madre de lenguas tan importantes como el castellano, italiano, portugués, francés y otras lenguas regionales como por ejemplo, por nombrar casos solo en España, el gallego, asturiano, aragonés, occitano y catalán. Veamos este tema más a fondo.
Los estudiosos están de acuerdo en que el derrumbe del Imperio Romano de Occidente (s. V) no solo provocó una fragmentación política entre las distintas provincias sino también lingüística. El Imperio romano había impuesto el latín en distintas regiones. Naturalmente estos pueblos, antes de la llegada de los romanos, tenían sus propias lenguas, con sus propias características. Por lo tanto es lógico suponer que, incluso mientras estuvo vigente el Imperio Romano, en cada región se hablaba el latín de un modo peculiar. Por ejemplo, España trajo el castellano a América, pero en cada región de América el castellano tiene una “personalidad propia”: argentinos, mejicanos y peruanos nos entendemos pero podemos claramente ver peculiaridades en el vocabulario y la pronunciación.
Pero las diversas invasiones bárbaras que arrasaron Europa no solo añadieron nuevos ingredientes de sonidos y vocabulario en cada región, sino que al aislar las regiones, crearon un cierto aislamiento necesario para que en que cada región creciese una variante distinta, es decir, una lengua romance. Por lo tanto a partir del s. V comienza lentamente a desgajarse del latín genuino (conservado por élites cada vez más pequeñas), otras formas populares, en que se introducen palabras bárbaras, se usa solo construcciones gramaticales sencillas y se van suprimiendo las declinaciones. Hay que tener en cuenta que entonces no existían escuelas abiertas para todos y por lo tanto solo unos pocos podían aprender a leer, escribir y hablar correctamente el latín. En nuestra época, en la que al menos la educación básica es accesible, muchísima gente lee con dificultad y comete muchos errores y tiene muchas dudas al escribir y hablar, y sobrevive con un pequeño vocabulario y un puñado de verbos y construcciones sencillas para comunicarse.
Entonces hubo una etapa entre el s. V y el s. IX en que en Europa el latín era la única lengua que poseía escritura, aunque la hablaban pocos; y por otro lado habían muchas lenguas (las formas rudimentarias de castellano, francés, etc.) habladas mayoritariamente en sus respectivas regiones pero que no se ponían por escrito. ¿Por qué no se ponían por escrito? Porque eran usadas por la gente común, sin instrucción y sin interés en temas como la teología, filosofía o historia. La sociedad medieval era una sociedad rural y las labores del campo y el cuidado de animales no exigía saber leer y escribir. Tampoco el estamento militar, nobles y príncipes solían tener educación y se valían de consejeros, ministros y escribanos para las tareas administrativas. Incluso la gran mayoría de monjes eran analfabetos y solían aprender de memoria los salmos y oraciones que necesitaban para sus rezos. Los pocos que tenían educación, la recibían en latín y la transmitían en latín, y durante siglos no vieron que hubiese necesidad de buscar otra vía.
Pero durante el s. IX-X esta dualidad se hizo insoportable en algunos campos. La leyes antiguas o nuevas estaban escritas en latín pero ni siquiera los funcionarios ni la pequeña nobleza lograban ya entenderlas, peor aún el pueblo llano. ¿Y de qué valen unas leyes que nadie entiende? Era necesario traducirlas. La teología se podía seguir escribiendo y debatiendo en latín, pero al pueblo había que hablarle en una lengua que entendiese ¿Cómo se podía catequizar y apartar al pueblo de herejías y supersticiones si se le hablaba en un latín que no entendían? Era necesario traducir las homilías. Los trovadores y juglares eran una de las pocas diversiones que tenía la sociedad de aquella época; ellos fueron forjando poemas y cantos en las lenguas que todos hablaban y entendían, por pura tradición oral fueron construyendo hermosos relatos sobre valerosos guerreros, poderosos magos, truhanes galantes, defensores de doncellas desvalidas. Tanto crecieron estas piezas que en cierto momento se temió que se perdieran. La única solución era ponerlas por escrito.
Dos trovadores: el duque Guillermo IX de Aquitania (1127) y la condesa Beatriz de Dia (s. XII). Los nobles que se inclinaron por la poesía y la música no tuvieron problema en poner por escrito sus obras en romance, muchas de las cuales han llegado hasta hoy. Imágenes de Wikipedia.
 Pero ¿cómo poner por escrito una lengua que nunca se ha escrito? En el s. IX los hermanos Cirilo y Metodio, que eran griegos bizantinos, fueron invitados a predicar el cristianismo en el reino de la Gran Moravia. Viendo que ese pueblo no tenía escritura, ellos crearon el llamado alfabeto glagolítico, inspirado en el alfabeto griego, para expresar los sonidos característicos de aquella lengua. Más tarde, a partir de ese invento, se forjó el alfabeto cirílico que es el que hasta hoy se usa en los pueblos eslavos. Otro caso. Cuando los españoles llegaron al Imperio Inca hallaron que las lenguas más difundidas eran el quichua y el aymara, pero no tenían escritura. Entonces muchos evangelizadores y cronistas empezaron a transcribir sus sonidos usando su propio alfabeto. El alfabeto latino también se ha usado para transcribir lenguas amazónicas, polinesias, etc.
En el caso de las lenguas romances no sabemos quiénes fueron los audaces pioneros que asumieron la tarea de “poner cara a los sonidos” de sus propias lenguas. Ellos sin duda fueron gente que eran instruidas y por lo tanto sabían latín, pero su lengua materna, que es la que uno ama más, fue romance; amaban la musicalidad de esa lengua naciente y se lanzaron al agua. Naturalmente también hubieron muchos que no se lanzaron al agua sino que cayeron en ella, es decir, escribanos y autoridades que por su oficio debían escribir, pero que muchas veces ya no tenían destreza para expresarse en latín, o tropezaban con situaciones, instituciones, nombres de lugares u objetos a los que no podían hallar una equivalencia en latín clásico: la tabla de salvación era escribir esa palabra o palabras en romance.
Por eso entre el s. IX-XI, por ejemplo en el caso del catalán, encontramos numerosos escritos de tipo jurídico (contratos, juramentos, pactos) en el que el latín aparece mezclado con términos y frases en romance.
Acuerdo entre el conde Artal y Roger Bernat

Un ejemplo de alto grado de mezcla vemos en este documento, fechado entre el 1094 - 1110, en el que se usa muchos términos latinos junto con catalanes pero es indudable que se piensa y se construye en catalán.
El conde Artal promete a Roger Bernat una solución legal o una compensación para un problema de límites de tierras. Por su parte Roger se compromete a servicio feudal tres días a la semana, a entregar una mula y una cota de malla valorada en 40 onzas, además de derechos sobre unos terrenos.

1 Hec est conueniencia quod facit Artall cum Roger Bernard in Mont-cortes, denante Artall, suo 2 filio.
1 Éste es el acuerdo que hizo <el conde> Artal <II> con Roger Bernat en Montcortès, en presencia de Artal <III>, 2 su hijo.
Et conuenit li Artall che_li pledeg lo_termen de Castilgon cum ipso comite; et 3 si non lo_pod guarir per directo, quod ille lo_li emende.
Y Artal promete que litigará por el término de Castillò <de Tor?> con el mismo conde <de Pallars Jussà?>; y 3 si no lo puede arreglar por derecho, que aquél se lo compense.
(otra traducción posible, suponiendo que Roger ha tomado tierras de Artal: si Roger no prueba en juicio sus derechos, deberá compensar a Artal).
Y Artal está conforme en que <Roger> le lleve a juicio por los límites de Castillò; y si 3 no lo puede arreglar por vía legal, que le compense.
Et Roger Bernard conuenit li ser- 4 uicio de illo castellano de Castilgon et de illos homines qua lo1 castello ab-erat establid, de die 5 lunis usque ad_die mercoris ad uespre, infra Palgars.
Y Roger Bernat le promete el ser- 4 vicio del castellano de Castillò y de los hombres que hubiera destacado en el castillo, del día 5 lunes hasta el día miércoles al ocaso, dentro <del término> de Pallars.
Et Roger Bernard donat le'n .I. als- 6 perg et una mula per XLª uncias, che manleua de Berenger Bernard, per co che acsi 7 li_o faca; et reddet li la conamina2 de Salass; et si la condamina uoluit tenere Artall, 8 faciat le'n_de emena ad laudamento de illos homines de_Salass aut reddat illi ipso pre- 9 cio quod suo patre li_dona.
Y Roger Bernat le entrega una cota de 6 malla y una mula por <valor de> 40 onzas, las cuales toma prestadas de <su padre?> Berenguer Bernat, para que así 7 lo haga; y le entrega la campiña de Salàs <de Pallars>; y si Artal quiere tener la campiña, 8 que haga una compensación según acuerdo con los ciudadanos de Salàs o que le devuelva la misma su- 9 ma que su padre le entregó.
Et fuerunt ibi Mir Girbert et Mir Roger et Berenger 10 Bernard.
Y estuvieron ahí <como testigos> Mir Girbert, Mir Roger y Berenguer 10 Bernat.
11 Si g[n]um Artallo. Hislonza comitesa.
11 Fir ma de Artal <y> la condesa Aldonza.
1“lo castello” sobre el renglón
2“conamina” con la “i” corregida.

Para esta transcripción he usado el facsímil que aparece en Joaquim Miret i Sans, Antics documents de llengua catalana, p. 55 (lámina 4), Barcelona 1915. Los números en negrita indican el inicio de cada línea del documento.
Si quieres profundizar en el tema de cómo las lenguas romances fueron desarrollándose y separándose del tronco del latín y consultar el llamado Llibre Jutge y las Homilías de Organyà, que están entre los principales hitos del nacimiento de la lengua escrita en catalán, puedes hacerlo en este link.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Un caso clínico del s. XVII


Hay un viejo chiste que dice que un hombre, aquejado por varios males y asustado, acudió al médico y le dice: “Doctor, por favor, dígame qué tengo; pero no me lo diga en latín y griego, sino con palabras sencillas y claras”. Y el doctor le responde: “Lo único que te pasa es que eres un glotón y borracho, y si no cambias, tendrás problemas más serios”. Y el hombre: “Bueno, doctor, cuando venga mi mujer, ¿sería tan amable de decírselo en latín y griego?”
Hasta mitad del siglo XX era corriente que los médicos usasen todavía una gran cantidad de términos y expresiones en latín y griego, testimonio del hecho que durante siglos la Medicina se apoyó en los clásicos griegos y que incluso durante casi toda la Edad Moderna los estudios y tratados siguieron escribiéndose en latín.
En la anterior entrada pusimos de relieve que el latín, aunque perdió mucho prestigio y retrocedió en varios campos durante los s. XV-XVI, sin embargo continuó vigoroso en varios campos de la ciencia. Hoy quiero presentar un fragmento de un tratado de medicina del s. XVII.
Johann Jakob Wepfer (1620 - 1695) fue un médico suizo, que estudió en Estrasburgo, Padua, Roma y Basilea. Es conocido por sus estudios sobre toxicología (Cicuta aquatica historia et noxae, 1679), sus descubrimientos en anatomía y patología, así como sus observaciones sobre la apoplejía, que plasmó en sus “Observationes Anatomicae” (primera edición 1658), en los que narra casos de personas que sufrieron apoplejía y que posteriormente él realizó la autopsia para examinar los daños o alteraciones en el cerebro.

Frontispicio del "Humani Corporis Fabrica" (edición de 1543) de Andreas Vesalius, que es considerado el padre de la anatomía moderna. La disección de cadáveres nunca fue prohibida por la Iglesia católica, pero durante la Edad Media fue difícil obtener cadáveres y fueron escasos los cirujanos hábiles

A continuación podemos leer uno de los casos que él describe. Su descripción es larga y detallada y solo traduzco la parte en que Wepfer describe la historia del paciente. Aunque desde el punto de vista médico es muy interesante la parte en que él describe la autopsia, por desgracia admito que no tengo estómago médico para entrar en esos detalles, así que solo dejo las primeras líneas de la autopsia y luego cuando detecta en el cerebro la causa de la apoplejía.

Johann Jakob Wepfer, Observationes Anatomicae ex cadaveribus eorum quos sustulit apoplexia, Schaffhusii 1675, Historiae apoplecticorum, Historia XIV, p. 392 - 398.

Úrsula Aberling, de Wolfach [hoy en Baden-Württemberg, Alemania], soltera, de 23 años, temperamento sanguíneo, de poca estatura, carnosa, fuerte, sirviente en una taberna.
Ursula Aberlin, wolfachensis, virgo, 23 annorum, plethorica, staturae mediocris, carnosa, robusta, famula apud cauponem.
Una vez, a pleno sol, en el verano de 1667, ella llevó sobre la cabeza un atado de hierbas grande y muy pesado desde el campo hasta casa. Bajo este peso ella sintió claramente que algo se había roto dentro del cráneo.
Ad solis insigne, aestate 1667, semel magnam graminum farraginem ac pondere gravem capite gestatam ex agro domum deportavit. Sub hoc onere sensit manifeste aliquid intra cranium ruptum fuisse.
Poco después llevó los alimentos con la vajilla, puesta sobre la cabeza, a los segadores en un lugar montañoso cerca de Wolfach. Ya que ese peso le oprimía demasiado, hasta el punto que creía que sucumbiría bajo él, y no había nadie a mano que le quitase ese peso, con gran penuria, además cuesta arriba, se dirigió a su destino, por lo cual de nuevo notó un crujido dentro del cráneo.
Paulo post cibaria cum suppellectili, capiti imposita, ad messores in loca montana Wolfachio vicina detulit. Cum ab hoc onere summopere gravabatur, ut sibi sub illo occumbendum putaverit, nemoque praesto esset qui ipsam hoc onere levasset, magna contentione, etiam per acclivia, [p. 393] ad locum destinatum properavit, unde denuo fragorem intra cranium editum animadvertit.
Desde aquel momento no pudo controlar la orina, sin embargo prestó sus servicios del modo habitual, con la diligencia de siempre, sin rehuir las labores por la severidad del padre, y sin quejarse nunca de ningún otro síntoma. Las menstruaciones siempre vinieron con normalidad.
Ab illo tempore minus urinam detinere valuit, nihilominus officia servilia solito more praestitit, strenua alias, nec ob patrem duriorem labores fugiens, nec unquam de ullo alio symptomate conquerens. Menses semper rite fluxerunt.
El día 22 de diciembre de 1667, no notando ningún mal, tanto corrió [para ir] al templo que se acaloró. En el templo se queda helada. Luego nota que no puede apoyarse firmemente en el pie izquierdo, por lo cual cae de rodillas, con el cuerpo algo inclinado, que si no hubiese sido sostenida por la vecina, hubiese caído al suelo.
Die 22 decembris 1667, nihil mali praesentiens, ad templum ita cucurrit ut inde incaluerit. In templo perfrigeratur. Mox animadvertit se pedi sinistro non posse firmiter insistere, unde in genua decubuit, vix inclinato corpore, nisi a vicina sustentata fuisset, humi prostrata fuisset.
Todo el lado izquierdo estaba privado de movimiento y sensibilidad, los labios se torcían y la mandíbula inferior le caía a la derecha. Primero hablaba de modo que se le podía entender, pero poco después con gran dificultad. Los presentes, creyendo que era una lipotimia, aunque no había perdido el buen color de cara, le rociaron bastante agua fría.
Totum sinistrum latus motu et sensu privabatur, labia torquebantur ac maxilla inferior dextrorsum abripiebatur. Primum loquebatur ut intelligi potuerit, paulo post vero aegerrime. Astantes, leipothymiam morbum ratae, quamvis vividum faciei colorem non amiserit, ipsam frigida large conspergunt.
Tras ser llevaba hemipléjica a casa, durante 14 días estuvo delirando. Se quejaba de un cruelísimo dolor de media cabeza, como si con gran violencia le tirasen hacia arriba los cabellos continuamente. También le dolió mucho el ojo derecho, y le parecía como si se lo arrancasen de la órbita.
Hemiplectica domum deportata, per dies 14 deliravit. Conquerebatur de syncipitis dolore saevissimo, quasi summa vi sursum capilli ibidem raperentur continue. Oculus quoque dexter intensissime doluit, ac videbatur ipsi ac [p. 394] si ex orbita evelleretur.
En el lado izquierdo todo estaba hemipléjico y no sentía ni la más mínima molestia ni en la cabeza ni en otra parte, excepto la pérdida de movimiento. En los primeros días tuvo necesidad de orinar con gran frecuencia y abundancia, pero nunca mojó el lecho. Largo tiempo le afligió la cefalea y solo esto le impedía. No se le proporcionó ningún medicamento, excepto algunas aguas cefálicas poco eficaces.
In sinistro latere toto hemiplectico, neque in capite neque alibi, praeter motus ablationem, nec vel minimam molestiam experiebatur. Primis diebus creberrime et copiose mingere cogebatur, nunquam tamen lectum perminxit. Cephalalgia diu continue afflixit atque hanc unice causabatur. Medicamenta nulla praeter aquas quasdam cephalicas pauperculae exhibita fuerant.
El día 12 de febrero de 1668, cuando yo estaba en Wolfach con la ilustrísima doña Ana Magdalena [von Hanau-Lichtenberg] condesa de Fürstenberg, yo la llamaba, es decir después de la octava semana del ataque hemipléjico. Entonces estaba carnosa y con buen color de cara. La boca ya no se le torcía, hablaba con claridad y presteza, y no se quejaba mucho del dolor de cabeza.
Die 12 februaris 1668, cum Wolfachii apud illustrissimam dominam Annam Magdalenam comitissam de Furstenberg essem, ad ipsam vocabar, scilicet post octavam septimanam ab insultu hemiplectico. Tunc temporis carnosa et bene colorata fuit. Os non amplius distorquebatur, loquebatur sana et expedite, non multum de capitis dolore conquerebatur.
El brazo derecho no pudo moverlo por propia voluntad, pero, al yo presionarle con fuerza uno u otro dedo encorvado, contrajo un poco el brazo. Pudo apoyarse un rato en el pie izquierdo, pero no pudo moverlo hacia adelante. Frecuentemente un movimiento convulsivo sacudía tanto el brazo como el pie izquierdo.
Brachium sinistrum movere sua sponte nequiit, at, uno alterove digito incurvo fortius a me compresso, brachium aliquantulum attraxerat. Pedi sinistro aliquandiu insistere, verum antrorsum ipsum promovere non valuit. Tum brachium tum pes sinister saepe motu quodam convulsivo succutiebantur.
El apetito y lo demás lo tuvo bastante bien. También las menstruaciones hasta entonces bajaron normalmente a su tiempo y sanas.
Appetiit et caetera satis bene habuit. Menses quoque stato tempore ceu sanae huc usque legitime [p. 395] manarunt.
En aquel entonces la persuadí a tomar a turnos romero hervido y purgas de otras hierbas cefálicas y ungüento nervino; a la vez le mandé una adecuada ración de alimentos; en lo cual la ilustrísima señora condesa, bondadosísima con los pobres, le proporcionó socorro espléndidamente.
Suasi tunc temporis decoctum rorismarini aliarumque herbarum cephalicarum purgantia per vices sumenda et linimentum nervinum; imperata simul congrua victus ratione; qua in re suppetias illustrissima domina comitissa, erga pauperes benignissima, luculenter contulit.
Siguiendo esto durante un tiempo, pero no con bastante solicitud, al volverle poco a poco las fuerzas al pie izquierdo, apoyada en un bastón salió en público todo el verano, e incluso frecuentó el templo.
His aliquandiu, sed non satis sollicite continuatis, sensim viribus pedi sinistro redeuntibus, scipione suffulta in publicum prodiit tota aestate, templum quoque frequentavit.
Pero en seguida recrudeció la cefalea, que se exacerbaba por la ingesta de vino; y así todo el verano bebió agua y suero de leche de cabra. Únicamente apetecía las cosas frías antes que las calientes, por lo cual todo el verano se alimentó abundantemente de vinagretas, frutos crudos y lácteos. Con frecuencia todo el día, excepto la mañana, tomaba caldos.
Subinde tamen cephalalgia recruduit, quae a vini potu exacerbabatur; tota itaque aestate aquam aut serum lactis caprini bibit. Frigida prae calefactis unice appetebat, unde tota aestate acetariis, fructibus crudis et lacticiniis profuse vescebatur. Saepe toto die, nonnisi mane, jusculum comedit.
En el mes de agosto de 1668, de mañana, al ir a levantarse de la cama sintió que de nuevo languidecía la fuerza motriz y a la vez se quejaba de un dolor en la planta del pie derecho, antes sano, por lo cual después nunca osó apoyar el pie desnudo si antes no lo envolvía bien con paños. Ella misma no podía explicar la causa de ese dolor.
Mense augusti 1668, mane e lecto surrectura sensit motum animalem denuo languefieri simulque quaerebatur de dolore in planta pedis dextri, alias sani, ob quem nunquam diu posthaec nudo et non prius linteaminibus probe involuto pedi insistere audebat. Doloris rationem ipsamet effari nequibat.
La cefalea también volvió, tanto antes como después de este nuevo ataque, especialmente ocupando la parte derecha de la cabeza, y le atormentaba duramente ora la parte occipital, ora la frontal, ora la temporal, ora la frente. A veces por el dolor gritó que un absceso se ocultaba dentro bajo el frontal, e incluso que se preparaba a salir; por lo cual no pocas veces quiso que lo apresurase con cirugía.
Rediit quoque tum ante, tum post novum hunc insultum cephalgia, praecipue dextram [p. 396] capitis partem occupans, et nunc occiput, nunc synciput, nunc tempus, nunc frontem misere excruciavit. Quandoque prae dolore exclamavit abscessum intus sub syncipite latere, imo jam exitum parare; unde quoque non raro ut ille ope chirurgica maturaretur expetiit.

Entonces también se quejaba de vértigo, por lo cual temía caer al inclinarse, y decía que la sede de esto estaba más bien en la parte derecha, ya que ahí sentía claramente que el cerebro principalmente se agitaba. Sin embargo caminaba a menudo; pero decía que el brazo paralítico con frecuencia se le hacía tan pesado que temía caerse, al ser el cuerpo atraído hacia adelante por el peso.
Tunc quoque de vertigine querebatur, ob quam pronam se caesuram verebatur, hujusque sedem dextram potius partem dicebat, cum cerebrum praecipue turbari ibidem distincte sentiret. Incedebat nihilominus subinde; at brachium sinistrum paralyticum tam ponderosum ajebat saepius fieri ut casum timeret, pondere corpus antrorsum trahente.
Al llegar el invierno, sea por el abuso de [comidas] frías, sea por la vida sedentaria, sea en fin por la omisión de las medicinas, poco a poco los pies se volvieron edematosos y el abdomen se hinchó. En el mes de enero de 1669 las menstruaciones cesaron por primera vez.
Hieme adventante tum ob frigidorum abusum, tum ob vitam sedentariam, tum denique ob medicamentorum neglectum, sensim pedes oedematosi facti fuerunt ac intumuit abdomen. Mense januarii 1669 primum menses substiterunt.
De vez en cuando el catarro se apoderaba del pecho, volvía la respiración difícil y producía tos, en la que a veces arrojó sangre coagulada del tamaño de una haba; otras veces, cesando el catarro, sin duda más leve que en otros hidrópicos, respiró libremente y se acostó bien.
Subinde catarrhi ad pectus ruebant, respirationem difficiliore reddebant et tussim excitabant, qua aliquoties sanguinem concretum fabae magnitudine excrevit; alias, cessante catarrho, libere respiravit commodeque decubuit, humilius certe quam caeteri hydropici.
La hidropesía se incrementó en días, hinchándose mucho el abdomen y ocupando el edema incluso las nalgas. El pie derecho le dolió muchísimo.
Hydrops [p. 397] in dies incrementa sumpsit abdomine praetumido et oedemate etiam lumbos occupante. Doluit summopere pes dexter.
El día 23 de marzo de 1669 la visité ya moribunda. Además de los pies, se habían hinchado mucho el abdomen, las nalgas y el brazo, incluso el izquierdo. Tenía la “facies hipocrática”, extrema frialdad, lengua seca, pulso muy débil. En los pies aparecían manchas rojas; en la tibia derecha era inminente la gangrena.
Die 23 martii 1669 ipsam moribundam conveni. Praeter pedes, abdomen, lumbos, brachium quoque sinistrum admodum intumuerat. Facies erat hippocratica, extrema frigida, lingua arida, pulsus summe debilis. In pedibus maculae rubrae apparebant; in dextra tibia gangrena in procinctu aderat.
Durante algunos días deliraba; antes de su muerte recuperó la lucidez. Siempre y hasta el último suspiro vio nítidamente y oyó con agudeza. Murió el 24 de marzo de 1669.
Delirabat per aliquot dies; ante obitum ad mentem rediit. Semper et ad ultimum usque halitum accurate vidit et acute audivit. Die 24 martii 1669 mortua est.
El 25 de marzo con ruegos y dinero obtuve [permiso para] la apertura del cadáver. Antes de la apertura observé en el cadáver que salieron manchas anchas y lívidas en las tibias, que aparecieron granos grandes hinchados de fluidos, que en algunos lugares exudaba líquido de los poros, que el abdomen estaba hundido, que de la boca manaba copiosamente un líquido viscoso amarillento. ..........
25 martii cadaveris apertionem prece et pretio obtinui. Ante apertionem in cadavere observavi maculas in tibiis latiores et lividas evasisse, alicubi vesicas amplas sero turgidas emersisse, quibusdam in locis ex poris serum exsudasse, abdomen subsidisse, ex ore humorem viscidum subflavum copiose emanasse. .........



Extraída una porción del cerebro hasta el ventrículo derecho, de inmediato brotó de él agua turbia. Al dilatar este ventrículo, apareció un absceso del tamaño de un huevo de gallina, revestido de una peculiar capa del grosor de una pluma de paloma, cuyo lado opuesto se extendía hacia el temporal derecho. .....
[p. 398] ....... Cerebri portione ad ventriculum dextrum usque ablata, protinus ex illo exiliit aqua turbida. Dilatato amplius hoc ventriculo, occurrit abscessus ovi gallinacei magnitudine, peculiari tunica crassitie pennae columbinae vestitus, cuius oppositum latus versus tempus dextrum exporrigebatur. ......